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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Poesía
7 3 2009
La mirada poética de Yamila Greco

I

lo que nos recuerda las manos son las cuerdas
entonces manifiesto por los ojos la angustia y la crueldad
del plástico forzado por mi cadáver
es mantenerse incluso cuando los brazos forman huecos
no el estómago cansado
sino la insolencia de rasgar su privilegio
la cercanía limita el encaje que es la carne
mediante el grito que nos triunfa en delirio acabado
yo me postergo y me rebelo
contra la blanca solicitud de la pared reinante
y cargo heridas
aullar o permitirse el encierro
creo pero tener
el desnudo babosa el rastro plateado
y mi jurar no consentirse en espejos indecibles
es la lo
que das
mi búsqueda es un cuchillo o una piedra y otra flecha
machacadas contra la fuerza recta
pero quiero pertenecer
la cocina tiene patas son las arañas restantes
de la comida podrida
de mamá
es el designio de la abuela antes de
muerta
es mi propio ser habitando por la risa abierta
la gota seca de la rabia marcando muecas
mi baba retorcida en precipicios
a pleno diente roto su garganta es mi depósito

 

 

 

II

los gritos son el inicio de toda creación maldita
fieras de mi alteración el golpe de los pasos y las puertas
que vienen por qué no se van ajenas a todo lo que se suicida
por qué no te corto los pies
y elevo al mundo
fija a las necesidades altas porque no queda fondo que
temblar
la visión única de la cuna muerta por asfixia
de una escalera comunicando con mi palabra
metástasis es mi hermana
o el desequilibrio sin presencias deformadas
dentro de una habitación sostenida por la basura

 

 

 

III

yo no sé si levantar el nylon que cubre mis párpados
cuando el cuerpo se me revuelve en celo
atrevida en leche por mi nariz torcida en sangre
presagio del puño altivo que me descubre en asco
así el espejo sobre el pie que finge cuerdas
por qué no el sueño por qué no
suplicando los muros de un cadáver tibio
mi almohada es una bestia lúcida
cría salvaje de una mente inexistente
es un dedo custodiado por el ojo de la noche
un suicidio consciente y lento
donde se nutre mi perro yo me hago carne
derramada cruda en las ampollas del nacimiento
el agua me surge hervida

salir quiero

temblando mi garganta en peste
porque todo respira

 

 

 

IV

pueden levantar los ojos porque es mi nombre
tentado bajo el grito de los perros
cuando el desnivel es tanto
que la noche es poca
y todo enfermo se asemeja compartido
a la sonrisa que me involucra
ni siquiera un dueño tembloroso
quemarme el estómago
en sorbos yo tarea de sangre
así me enrosco

bestia

colgando por las venas cuerpo y parte
de algún balcón amable
abrirme las manos por quiebre y traslado
del impulso que nos confía a los cuchillos
masticar la angustia como forzar los vidrios
hasta que la uña arrastre columna y carne

 

 

 

V

la entrada es por el ombligo de toda muerte
donde el llanto mastica
la escara sacra por donde se asoman los huesos
a través de la carne
yo me perjudico el ojo
cuando la bestia resplandece el cierre
yo abro los labios
y demuestro hambre
es la lujuria de Dios con su hábito de sombra
arrastrando mi nacimiento contra las ventanas

 

 

 

VI

estremece mi espalda la pisada
y la palabra escondida
dentro de todo fondo conquistado
yo pretendo más
la lucidez del gancho y la fuerza de la cuerda
sangrar entonces
y reaparecer por las encías
perforando el lujo de la boca abierta
treparme el rostro a pedazos
o confiarte a mis uñas
en el único intento de mi mano pocilga
porque el conejo es tremendo
dentro de la carne sola
ceniza hirviente, chilla exquisito
yo lo busco con desesperación de diente antiguo

 

 

 

VII

ofrecer ahora la mueca histérica de mis muletas
huir clavada en cruz por hambre y consuelo
de un diente aferrado
agita mi noche, el alto baile de la sangre
el choque de las mandíbulas
para hacer de ese gemido
mi órgano más soberbio

 

 

 

VIII

sostener con un cabello el plomo
y con el canto del fuego ladrar
los infiernos
es la lengua esclava de mil bestias
devorando uñas
extendidas como clavos

lunes (no) martes (no) miércoles (no)
jueves (no) viernes (no) sábado (no)
domingo (no)

es la prepotente administración que hicieron de las cuerdas
lo que nos obliga a festejar cabezas

 

 

 

IX

divulgar el filo sobre las caries
de toda madre inquietante
y derrocharse mediante el vómito
golpear con el cielo el cuello
cubiertas las pupilas por la cera oculta de la noche

caer agudo al precipicio y llamarlo asesinato

 

 

 

X

Tragar
noche
hasta
morir
en
altas
ventanas
de
luz
abro mis piernas
en plena búsqueda lunar
y encuentro conejos

 

 

 

XI

iluminar los ojos con la hermosa sinceridad
de las manos en mis fósforos
cortar la carne es
permitir el hueso
golpe
y el brillo fino de las tijeras
silencio golpe
golpe
toda mano en la garganta entorpece la tarea de los dientes

mi fantasía liderada por fantasmas
me atrevería a las pupilas

angustiando inversos los ojos
empujando diamantes sobre la tensión del perro

 

 

 

XII

recolectar vidrios con la humedad de mi hocico
las ratas sobre el sexo
el cuerpo retuerce mastica devuelve
los dedos como cuchillos
me adhiero con saliva a la pretensión en celo
es el lobo
me entrego a la guillotina
o confío en sus muelas

aúllo

mi fondo es festejado
por sus garras atrevidas en manicomio

 

 

 

XIII

habitarme por el suelo en guiño y en carne
aturdirme en huesos tibios
hasta que la máscara reconozca nuestra noche
o la pronuncie con los dedos

bajo la carne la expresión es fascinante
infecto la sonrisa con la mugre bajo mis uñas

 

 

 

XIV

toda búsqueda comienza por las uñas
atreverse al desnudo rascándose la carne

prostituta del espejo
me meo encima de tuyo

hasta iluminar el fondo

 

 

 

XV

Yo estoy muerta. Pero obligo a mis fantasmas

 

 

 

XVI

I

convidarme garra hasta el consuelo
mil pedazos justos clavados en la frente

II

importan los nervios instalados
el animal nos sobra
circulando en fantasías menores

 

 

 

XVII

formó su sexo como tibia
pero muerta

en la vulva el lobo
trepando mugre

Jesús prostituta alta
urge asilo

quiero

pero con sal
y bajo los surcos

 

 

 

XVIII

preciso manos y tengo uñas que desenlazan en la tierra
atajo de un auxilio permitido por los huesos

donde la tortura es limitada por la asfixia

acerca del autor
Yamila

Yamila Greco (Buenos Aires, 1979). Colabora en diversas publicaciones literarias, como "Cinosargo", “Punto en Línea” (Dirección de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México), “El Coloquio de los perros”, “Revista Hispanoamericana Arte y Mundo” (participación en el artículo “Violencia y Creación”, junto a los escritores fernando Proto Gutiérrez y Timothy Wright), “Vieja Lilith”, “Casa del Tiempo”, (UNAM. México) y "Artesanías Literarias" (Nuevas Voces de La Poesía Argentina: Comentario, presentación y selección de la poeta argentina Silvia Loustau). Su poemario “Sobrevivir es una Curvatura” fue publicado en “Casa Litterae" . La revista de poesía chilena Lakúma-Pusáki dedicó una nota a su trabajo poético, así como la revista argentina “La MásMédula” (autor Nicolás Dragonetti). Realizó la selección y el prólogo de la muestra de poesía argentina organizada por la revista mexicana “Círculo de Poesía”. Sus poemas han sido traducidos al catalán, al italiano y al inglés. Su poemario “Respirar puede ser un Fracaso” fue publicado por Editorial Cinosargo (Prólogo de Daniel Rojas Pachas e ilustraciones de Andrés Delarúa).