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Opinión
3 11 2003
“Vamos a Pisco a tomar pisco en Pisco” por Roberto Villegas Robles
Esta era una frase que hace algunos años se repetía en nuestro país cuando se quería beber nuestra famosa bebida. Analicemos el contenido de esta frase. Aparentemente es un juego lingüístico es por eso que vamos a explicar que la primera mención de la palabra pisco de la frase introductoria de este artículo, es sobre el nombre de la población, la segunda es del licor y la tercera, que es la parte final, trataremos sobre el recipiente, que también lleva por nombre pisco. La palabra Pisco es de origen quechua, la razón nos las dan los siguientes textos revisados: Diccionario Quechua de Diego González Holguín (1608), dice: “Pisccu, o pichiu. El paxaro, o toda aue”. Diccionario de Peruanismos (1883), de Juan de Arona: “Pisco.- Nombre genérico del aguardiente de uva que se elabora en las haciendas comarcanas a Pisco, y que se exporta por este puerto. Un pisco o pisquito es el botijuelo de barro cocido en que viene envasado el famoso caldo. El aguardiente pisco es quizá uno de los más ricos de la tierra. Qichua pisco, pájaro”. Diccionario KKECHUWA-ESPAÑOL (1941), del padre Jorge A. Lira: “PÉSKKO, m. pájaro. Fam. Miembro viril. Obs. Es voz que debe evitarse”. En el mismo texto: “PÍSKKO, m. Pájaro común”. Vocabulario del Oriente Peruano (1966), de Enrique D. Tovar, dice: “Pishco-chaqui.- Árbol de la selva; sus hojas semejan patas de aves. Según la etimología, significaría pata (chaqui) de pájaro (pishco)”. En el mismo texto: “Pishco-isman.-(Según la etimología, estiércol de pájaro)”. Así como también: “Pishco-micuna.- (Comida de pájaro)” Diccionario del Quechua Junín-Huanca (1976), de Rodolfo Cerrón-Palomino, dice: “PIHQU. s. Pájaro en general. // Fig. Pene”. Diccionario Quechua Cajamarca (1976), de Félix Quesada: “PISHQO. S. Pájaro. // CHET. Fig. Pene”. Diccionario Quechua de San Martín (1976), de varios autores: “PISHKU. Pájaro”. Vocabulario de Peruanismos de Miguel Angel Ugarte Chamorro (1997); dice: “pisco. m. (Posiblemente del q. Piskko: un pájaro) m. Aguardiente de uva que se fabrica en la ciudad de Pisco, en el departamento de Ica. Ac.// Estar entre Pisco y Nazca. Estar ebrio”. Fonología y lexicón del Quechua de Chachapoyas (1985), de Carmelo Chaparro, dice: “Pishku.- s. Pájaro”. Estudios lingüísticos sobre Chachapoyas (2000), de Gerald Taylor, dice: “pájaro, pishku”. Como se puede observar se ha revisado varios textos, desde los más antiguos a los más modernos, así como también el quechua que se habla en varios sectores de la selva; y, en todos coincide que pisco es lengua quechua y designa a la palabra genérica de pájaro. Ahora prosigamos, Pisco es el nombre de una provincia de Ica, su nombre es de antigua data, y se debe a que en su espacio geográfico se pueden encontrar cerca de doscientas variedades de aves, siendo el cuarenta por ciento de ellas migratorias; así como también encontrar a cóndores andinos, que bajan a la costa para proveerse de sal. Aclarada la primera parte de la frase, sigamos con la segunda: Pisco es el alcohol de la destilación del caldo de la uva, de entre la que sobresale la variedad quebranta. El "Diccionario de Peruanismos" de Juan de Arona así lo confirma Importantes datos nos lo proporciona el Padre Bernabé Cobo, acucioso cronista quien relata informes a propósito de las plantas y animales, tanto de las nativas, como de las que trajeron ellos. Pongamos atención en lo concerniente a la vid. “Donde primero se plantaron parras en él se dieron uvas fue en esta ciudad de Lima, a la cual el primero que trujo y plantó la vid fué uno de sus primeros pobladores, llamado Hernando de Montenegro; y el primer año que cogió abundancia de uvas para vender fue el de 1551 y se las puso el licenciado Rodrigo Niño, que a la sazón era fiel ejecutor, a medio peso de oro la libra, que montaba entonces doscientos y veinticinco maravedies. El cual precio pareció tan bajo al dicho Montenegro para la estimación que se tenía en aquel tiempo de fruta tan nueva y regalada, que, como de alivio manifiesto que se le hacía, apeló a la Real Audiencia. Y es así que estimaban tanto las primeras parras, que era necesario guardallas con gente armada, para que no las hiriesen o cortasen sus sarmientos. De la primera parra que se llevó al reino de Chile me contó un religioso que, siendo soldado en aquella ocasión, se halló presente a la venta, que se vendió en tres mil pesos, y que los primeros sarmientos della se vendieron a cien pesos cada uno. Y no hay que maravillar porque quien considerase los precios tan crecidos a que se vendían en aquellos primeros años toda las traídas de España, no se le hará difícil creer esto. Ha cundido ya esta planta por todas las Indias, y principalmente por este reino, de manera que en muchas partes hay grandes pagos de viñas, y algunas tan cuantiosas que dan de quince a veinte mil libras de mosto: y de sólo el vino que se coge en el corregimiento de Ica, que es de la diócesis desta ciudad de Lima salen cada año cargado dello más de cien navíos para otras provincias, así de este reino como de fuera del. Cogióse el primer vino en este valle de Lima; más cuando se halló después que los valles de Ica, Nasca y Pisco eran muy aparejados para viñas, no quisieron los vecinos de Lima ocupar con ellas las tierras deste valle, por ser más dispuestas para sementeras de trigo y toda suerte de semillas, legumbres, y no menos para huertas de árboles frutales, aunque lo que es para el regalo de uvas, hay en todas las huertas de dentro y fuera de la ciudad muchos parrales y valen a su tiempo las uvas a medio real la libra... ... Danse las viñas en todas las tierras calientes y templadas de la América, y mejor que en ninguna parte en los Llanos del Perú, y después en los valles calientes y secos de la sierra; y aunque suelen nacer en tierra yunca y llevar algún fruto, no es tan bueno ni con tanta abundancia como en las partes sobredichas, y las vides y parras viven muy poco tiempo, por la excesiva humedad que hay en las tales tierras. Hállanse temples tan admirables en este reino del Perú, donde no pierden la hoja las vides en todo el año, y otros donde van siempre dando frutos por este orden; que en una misma huerta van podando las parras a diferentes tiempos, unas después de las otras, las cuales van fructificando todo el año por el mismo orden que se podaron, como vemos que acaece en el valle de Sángaro (Azángaro), diócesis de Guamanga." Luego dice: “Finalmente, goza hoy esta tierra con abundancia de todas las utilidades que resultan desta planta, a saber, de regalado fruto, de las pasas que se hacen muy buenas de la uva mollar, de arrope, aguardiente, vinagre y sobre todo de gran copia de vino; el cual antes que acá se diera, se traía de España en botijas, y valía tan caro, que más rehusaba uno convidar huéspedes a su mesa por no dalles de beber, que por la costa que podía hacer en darle de comer. No era uno su precio a todos tiempos; unas veces valía una botija, en esta ciudad de Lima, cincuenta pesos, otras veinte, y más o menos, conforme acertaba a venir mucho o poco; mas, al presente es tan barato como dejo dicho, y se trae ya muy poco de España." ¿Qué es lo importante en esta sección de la cita?, que está mencionando al aguardiente, que no es otra cosa que el alcohol de uva, de lo que se trata es del pisco, nuestro famoso licor que por su calidad ha dado la vuelta al mundo. Sucede que en las lenguas e idiomas de todas las culturas, al pene, de manera vulgar, se le llama pájaro, pues el largo del falo recuerda al cuello de los pájaros, y los dos testículos a los huevos que los pájaros ponen en sus nidos. Naturalmente que en el mundo andino no podía pasar por alto este acierto, y si bien no sabemos con exactitud cuál fue la intención de su presencia en la cultura material, podemos imaginarnos que se debe a una función ceremonial, pues en las vasijas en que se le representa y que ponemos como ejemplo, encontramos que no se puede beber el líquido por su boca, pues su borde esta lleno de agujeros, más si se puede hacer por el meato u orificio del pene; esta acción se puede tomar como la representación de la felatio Hasta ahora existe la costumbre que antes de beber algún líquido, se le debe verter primero a la tierra, que es la Pachamama, acción que va seguida, si es posible, de salpicar con el índice el líquido a los cuatro puntos cardinales. Acciones litúrgicas inmemoriales que demuestra que a la tierra hay que fertilizarla con líquido, cualquiera que sea, y con preponderancia de uno sagrado o sacralizado. Revisando investigaciones anteriores, encontramos que en las antiguas culturas que hollaron este territorio que ahora llamamos Perú, se hacían ofrendas a la tierra con líquidos en vasijas que en la lengua runa simi se dice Paccha, que significa catarata o caída de agua, se han encontrado gran cantidad de objetos para esta función. Lo interesante es la variedad de formas habidas: escenas con presencia de personajes y un sacerdote o jefe, recipientes de formas mixtas y múltiples, en forma de frutos, vasijas simples, representando cochas o lagunas, abrevaderos para animales, herramientas de sembrío; y, de diversos materiales, como piedra, arcilla, oro y madera. La función importante que cumplir era el culto al agua. Como se puede apreciar a estas pacchas se les daban diversas formas, algunas de ellas aún tienen la misma función como es el caso del famoso Toro de Pukará, que su fin principal es contener la sangre del toro que preside la marcación del ganado y que al ser recibida en esa vasija en la que hay chicha de jora, sacraliza a ésta, la cual se vierte a la Pachamama, para pedir que el ganado crezca sano, fuerte y se reproduzca con facilidad. El motivo de este artículo es que nuestro vecino país: Chile, da como hecho que el pisco es propio de ellos. Naturalmente que el alcohol o aguardiente de uva se da en muchos países, aunque a decir verdad el mejor es el que se hace de la uva quebranta, y otra característica importante, que nuestro suelo es muy fecundo para muchas plantas, ejemplo de ello es lo que sucede con el limón, que no es propio de América, el que se da en el Perú es uno de los más exquisitos por su alto contenido de ácido, lo mismo sucede con las aceitunas, las que se dan en nuestro país son, probablemente, más deliciosas y grandes que las que se dan en su propia tierra de origen como es el Mediterráneo. La uva no es propia de nuestro continente, pero ya Bernabé Cobo hace un recuento histórico y asegura que, en lo que ahora es el departamento de Ica, el vino y el aguardiente eran de muy buena calidad. De las lenguas aborígenes que se hablaban en el norte de Chile estaban el chango, kunza o atacameño, diaguita, selk'nam, yagán y chono. Muchas de ellas desaparecidas; aunque se está tratando de recuperar el kunza que es la lengua aborigen de los atacameños, se trata de la lengua hablada por la cultura amerindia más antigua de esta zona, de gente que habitó la cuenca hidrográfica del Salar de Atacama hace más de once mil años y pequeños valles al interior de la provincia del Loa. En la parte altiplánica chilena, aún persiste el aimara, pero el quechua o runa simi, que es una lengua impuesta por los Inkas, fue históricamente demasiado tardía, es por eso es que se encuentra en extinción pues no se introdujo con profundidad. Es indudable que, de toda la variante lingüística que se hablaba en nuestro país vecino, el quechua no representó gran importancia en su historia. Con esta breve investigación a propósito del aguardiente de uva, llego a la conclusión que ¡El Pisco es peruano¡

Lima, mayo del 2003

acerca del autor
Roberto

Roberto Villegas Robles, Lima, 1938. Pintor, crítico de arte y experto en arte popular. Ha ejercido la crítica de arte en “7 Días del Perú y del Mundo”, revista del diario La Prensa; El Comercio; diario oficial El Peruano; y, El Sol. Asesor del “Boletín de Lima”. Ejerce la docencia en la Universidad Federico Villarreal; en CENFOTUR; Universi-dad Inca Garcilaso de la Vega. Es profesor titular en la Escuela Nacional Superior Autó-noma de Bellas Artes de Lima. Miembro fundador del Instituto Andino de Artes Populares (sede Perú), de la Asociación de Educación por el Arte, de la Asociación Peruana de Artista Plásticos (ASPAP) y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA). Coautor de “Arte Popular de América”, Barcelona, 1981 y de “Artesanía Peruana. Orígenes y Evolución”. Arequipa, 1991. Autor de “Artesanías Peruanas”, Lima 2001.