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Director: Héctor Loaiza
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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Narrativa
2 12 2016
Destino Trazado por Rô Mierling

No sabía si dejar el pelo atado o suelto. No es que importara tanto, sino que quería estar lo más cómoda posible para cumplir aquella mañana.mi objetivo. Decían que la fiesta por la noche sería memorable y yo quería estar ahí. A fin de cuentas, sería un gran espectáculo caritativo para ayudar a los desalojados de nuestra tierra. Personas relacionadas con el mundo del cine, de la música y del arte asistirían y yo no podía perderme la oportunidad de ayudar a mi gente, de hacer algo.
Pero en ese momento estaba yo en la Calle Florida tendiendo la bolsa a los peatones, pidiendo ayuda para los huérfanos de San Juan.
Yo tenía 24 años y el mundo para mí, en la calle Florida, todavía estaba lleno de esperanzas y oportunidades. No sabía lo que aún me quedaba para cruzar el camino.
Yo no lo vi, pero después supe que él estuvo allí y me había visto.

***
Camino apresuradamente por la calle Florida, y veo a las actrices que alcanzan sus bolsitas pidiendo ayuda para los desalojados, siempre lo mismo, siempre aquel ruido en el que las almas jóvenes e ingenuas creen que van a cambiar el mundo.
Yo no me había fijado bien en las “agitadoras” si no fuera por el pelo castaño de ella en contraste con su piel tan pálida. La miré y vi en sus ojos tanta esperanza y tanta determinación. Y me gustó lo que vi. No pensaba que la volvería a ver, pero la vi, y eso me cambió la vida.
 
***

Terminé de arreglarme y fui a la fiesta, sabía que Perón estaría ahí, y lo amaba, no como hombre (todavía), pero como ícono, como fuerza, como base de dinamismo. Era para mí un ejemplo y quería estar cerca de él.  
Mientras las estrellas del espectáculo desfilaban en el escenario, yo me acerqué a Perón. No fue fácil, confieso, pero anhelaba mucho estar a su lado, hablar con él, escuchar lo que me podría decir sobre nuestra lucha y nuestra gente. No imaginaba que aquel encuentro me cambiaría la vida.  
Todo empezó con un suave movimiento de cambio de silla y de personas y yo, estaba al fin sentada a su lado. Él me miró y un chispazo le pasó por sus ojos.
Aquella noche no sabía lo que ese brillo representaba en los ojos de Perón, pero después supe que él ya se había fijado en mí antes.

***

La fiesta era una obligación que yo cumplí con alegría, no lo puedo negar. Un poco de música y personas alegres y bonitas le hacen bien al alma. Pero no me imaginaba que ella estaría allí. Y menos que yo de tan cerca sentiría el dulce perfume que emanaba de ella. Se sentó a mi lado y cuando me miraba sus ojos brillaban. Lo que me hizo bien. No puedo describir la sensación maravillosa que es tener una mujer célebre que “saboreara” mis palabras.  
Después de la muerte de mi esposa, mi corazón se cerró al amor, pero no para las mujeres, siempre fui un hombre al que le gustaba ser admirado, siempre deseé estar rodeado de mujeres hermosas e inteligentes, en la medida de lo posible. Y mi deseo se realizó aquella noche. Pensé que ella era solo una admiradora más que luchaba contra la oligarquía, pero me engañé, aquella mujer menuda sería mi vida y mi apoyo, para toda mi existencia.
Ella me parecía pura, enamorada, fácil de manipular. La verdad creo que fueron sus encantos los que me manipulearon y redoblaron mis fuerzas, haciéndome el hombre que fui hasta el día de mi muerte.
 
***

Yo no me imaginaba que Perón pudiera verme como una admiradora más y tal vez como una guerrera. Pero afortunadamente, vi en los ojos de aquel hombre tan viril, algo más que la simple atención que un maestro le brinda a una discípula. Y en aquel momento me di cuenta de que estaba enamorada de ese hombre. Él se volvió todo para mí, el padre que nunca tuve, un estandarte para mi carrera, un amante para mi cuerpo y para mi corazón.  
Mi vida nunca más volvió a ser la misma después de que lo conociera profundamente aquella noche.
 
***

Mi vida no volvió a ser la misma después de que la conocí aquella noche.  

***

Desde ese  día, él me presentaba oficialmente como su “amante”. Y me encantaba. El sentido literal de la palabra amante era para nosotros profundo e intenso y yo me sentía suya, hecha para él.

 ***

Con el pasar del tiempo empecé a sentirla, aquella linda joven como si fuera mía y la presentaba como mi amante y ella se mostraba alegre y traviesa a mi lado. Era imposible de imaginar una mejor y más adecuada mujer para estar conmigo. Y nos convertimos en amantes en el sentido total de la palabra, nos completábamos, nos amábamos y eso era lo que más importaba.

***

Después de aquella noche me di cuenta de que para siempre me llamarían Evita Perón.

***

Después de aquella noche supe que mi apellido tendría un nuevo sentido ahora, más abarcador y espectacular, sería agregado al nombre de la mujer de mi vida, Evita. Desde ahora sería mi Evita Perón.  

Buenos Aires, 22 de enero de 1944.

acerca del autor
Rô

Escritora y antóloga. Divide su tiempo entre Buenos Aires, Porto Alegre y Río de Janeiro. Autora de "Cuentos y Crónicas de lo absurdo", "Cercano y de personal", "Cuando las luces se apagan", "Diario de un esclavo", "Las cicatrices de la Esclavitud" y muchos otros. Coordinadora en más de treinta libros de cuentos en diversas materias, entre lo dramático y lo siniestro, lo paranormal con el crimen sádico.