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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Poesía
1 6 2015
Ocho poemas de Miguel Esteban Uribe

[Te reconozco desde lejos y acelero mi paso...]

Te reconozco desde lejos y acelero mi paso.
Quiero ver tu pelo rojo y sonrisa de media luna,
enlazarte en mis brazos y decirte
que como a ti no conozco a ni una. Llevarte a
caminar cerca al mar por la arena mojada bajo el rosado
de un sol que sonroja al verte desnuda.
Nuestros pies acariciados por la espuma
me hacen pensar que no tengo peso.
El aire salado esconde el frío
que trata de arruinar una idea por la que rezo.
En el presente sigues derecho
y mis deseos pasan desapercibidos.

 

Miradas

Mira como miro pa' otro lado
cuando siento que me miras de reojo,
no soporto tus ojos de buen café
mañanero, pues me intimidan.

¿Pero será que compartes mi fantasía?
Rayos de sol entre los pinos
nos iluminan mientras caminamos
cogidos de la mano
en el silencio del bosque.
El olor a petricor en la tierra
me hace pensar que ella ruge por tu amor.

¿Pero cómo podré tenerte si ni soy capaz de verte
cuando sé que me miras con ojos curiosos?

 

No pude decir que no

te vi en una fiesta
al salir del baño-
(no pensé que estarías ahí
mientras caían gotas de mis dedos)-
no sé si te diste cuenta
que mis mejillas se crisparon
cuando te dije que todo estaba bien.

me preguntaste si quería bailar,
miré alrededor en vano,
te respondí que le dije a un amigo
que ya iba a salir y que me esperara afuera,
pusiste tu mano en mi espalda
y dijiste, te sigo.

no había nadie afuera,
fingí estar sorprendido-
(no sé por qué no me devolví)-
y me puse a fumar un cigarrillo.
te quedaste conmigo y me pediste uno-
(me mirabas a los ojos
como si fueran lo único que querías mirar)-
le rezé al cigarillo que durara toda la noche.

lo tiré al piso cuando quedaba solo el filtro
y lo apagué con la suela de mi bota-
(ya habías terminado el tuyo)-
pusiste tu mano en mi mejilla
y me besaste,
tu lengua exploraba las cavernas
de mi boca mientras la mía
se quedaba inmóvil.

como un robot
te seguí a tu cuarto,
mirando para atrás
cuando rompías el silencio

 

Colonizado

Mi padre es el exterminio.
Mis raíces brotan de la violencia,
desde antes de América
y después de Europa.
Con arco y flecha, fusil y ametralladora,
mi sangre hierve con el deseo de control.
Hasta a mi lengua llegaron los conquistadores,
me dejaron con palabras prestadas
que escribo en tinta ensangrentada,
dándole cuerpo a un presente optimista
y borrando un pasado que ya ni la tierra
recuerda.
Para mí la paz es algo abstracto
como la confraternidad.
Yo soy un producto de la violencia
y esa es la realidad.

 

[Vi, fantasía mía...]

Vi, fantasía mía,
banderas blancas colgando de una palma de cera
en un rincón de La Cocora.
Todos discutíamos tranquilos
alrededor de una mesa.
Argumento tras risa tras sonrisa-
dijimos que si en la mesa
no se solucionaba nada,
a balas mucho menos.
Ay qué bonito sueño!
Y qué amargo despertar.

 

Sigamos adelante

Y si vamos los dos? Vestidos de blanco,
mientras el sol calienta nuestros cuellos,
y las golondrinas errantes
esconden su llanto en cantos acaramelados
que nos rodean como el aire
dulce y frío de la primavera,
y tu presencia hace de mi pulso un baile
entre las sombras de los árboles de peras,
nuestras manos se rozan de vez en cuando
pero nuestros ojos nunca se encuentran,
están fijos en el horizonte donde el sol cae
y le deja a la luna el mando...
Y si vamos los dos? Vestidos de blanco,
Estaríamos listos para lo que sigue tras la muerte?

 

Transmisiones

Comienzan los pensamientos azules frente al mar
que se mece como me mecía mi mamá
cuando no me podía dormir,

la arena se hunde bajo mis pies descalzos y el peso
de mis pensamientos que me llevan a la orilla
donde el agua se mete entre mis dedos, los acaricia

y trata de calmarlos pero no paran de venir,
uno tras otro tras uno tras otro
como un hombre que se ahoga en la distancia,

los gritos se mezclan con el sonido de las olas
y después de un rato, ya no los escucho.

 

Quisiera no tener los cinco sentidos

Quisiera ser sordo
para no escuchar las disputas
y tu voz que suplica bajo gritos de rabia.

Quisiera ser mudo
para que no pensaras que mi silencio
sale de indiferencia,
que no es la ausencia de palabras
sino el miedo de que se traben
y se vuelvan gotas en mis ojos.

Quisiera ser ciego
para no ver cuánto sufres,
palideces,
como tu belleza es arruinada
por una enfermedad invisible.

Quisiera no poder oler
para no oler el aire podrido
de tu habitación por la cual
no circula aire en años.

Quisiera no poder sentir
para no sentir que no te he sentido
desde que te abracé en tu quinceavo cumpleaños.

Quisiera estar muerto
para no vivir tras tu ausencia.

acerca del autor
Miguel Esteban

Miguel Esteban Uribe, Bogotá, 1995. Actualmente estudia literatura y religión en Vassar College en el Estado de Nueva York (EE.UU.). Vivió sus primeros años en Bogotá y se mudó a los suburbios de Washington D.C. cuando tenía 15 años. Sus poemas fueron publicados en inglés en varias revistas electrónicas en la web. Es enteramente bilingüe y no sabe en qué idioma vienen sus ideas. Entre sus escritores favoritos están Gabriel García Márquez, Andrés Caicedo, León de Greiff, Gabriela Mistral, Ernest Hemingway, Langston Hughes. Aspira a ser un escritor y crítico cultural después de terminar sus estudios.