Domingo 16 | Junio de 2024
Director: Héctor Loaiza
7.434.464 Visitas
Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
resonancias.org logo
157
Literatura
2 4 2015
Heidegger, una discusión filosófica, por Nicolas Truong

Según Peter Trawny, director del Instituto de Martin Heidegger en Wuppertal, Alemania, editor de los Cuadernos negros y autor de Heidegger y el antisemitismo (Editorial Seuil, París, 2014), el filósofo retoma en dichos Cuadernos una retórica antisemita bastante somera inspirándose en los Protocolos de los sabios de Sión, ese documento apócrifo inventado en 1901 según el cual la conspiración judeo-masónica amenaza con conquistar el mundo. No obstante, Heidegger introduce también su antisemitismo a su metafísica y a su filosofía política. "El judaísmo, como el nacionalsocialismo, representa a los ojos del filósofo una de las potencias que, sometiéndose a la Machenschaft (es decir, a la técnica), lucha por dominar el mundo", escribe Trawny (Le Monde, 20/01/2014).
Para algunos, no hay nada nuevo en el cielo tempestuoso de las ideas. "Todo el mundo sabía que Heidegger era un nazi", dijo la filósofa Barbara Cassin, que asistió al seminario de Thor en la casa del poeta René Char en Vaucluse (Francia). Los extractos de los Cuadernos son "abrumadores", afirmó por su parte Hadrien France-Lanord. Éste escribió sin embargo en la primera versión del Diccionario Martin Heidegger (Cerf, 2013) que "no hay una línea antisemita en todos los escritos del filósofo", aunque lo corrigió en la segunda edición. En opinión de algunos, como Emmanuel Faye (Heidegger, el suelo, la comunidad, la raza, Editorial Beauchesne, París, 2014), Martin Heidegger es "Heildegger"; es decir, la introducción del nazismo en la filosofía. Para otros, al contrario, es "Heidelberg", el nombre de la universidad alemana más antigua y símbolo de la excelencia filosófica germana, de la que Heidegger sería, después de Kant y de Hegel, uno de sus mejores representantes —según la Conferencia de Heidelberg (1988), (Heidegger, implicaciones filosóficas y políticas de su pensamiento. Jacques Derrida, Hans-Georg Gadamer y Philippe Lacoue-Labarthe).

LA DIFÍCIL CUESTION DE LA HERENCIA
Tres meses después de que Hitler llegara al poder, Heidegger se afilió al Partido Nacionalsocialista y pagó sus cuotas de militancia hasta 1945. En 1916, escribió a su prometida Elfriede que el "projudaísmo" de la cultura alemana era "aterrador". Por consiguiente, Heidegger era nazi y antisemita. ¿Entonces?, protestan los que no quieren renunciar a su filosofía. Esto no invalida su pensamiento. Aristóteles fue esclavista; Voltaire, antisemita. En cuanto a Hegel, pensaba que África "no formaba parte de la historia del mundo".
Según el filósofo Alain Badiou, más allá del caso Heidegger, "quien, en efecto, tiene también la pequeñez de un antisemita vulgar, es importante admitir que, en todas partes, alguien que pueda ser o haber sido anticomunista, estalinista, filosemita, antisemita, monárquico, demócrata, militarista y nacionalista, resistente, nazi o mussoliniano, internacionalista, colonialista, igualitario, aristócrata, machista, elitista, etc. sea, al mismo tiempo, un filósofo de gran importancia". El profesor emérito de la Escuela Normal Superior de París resume con pocas palabras: "¡Abajo los pequeños maestros de la purificación de la filosofía!".
No es tan simple, replican quienes consideran que el pensamiento de Heidegger está contaminado por los vagabundeos de su compromiso por no hablar de los que aseguran que su filosofía es una vestimenta teórica del nacionalsocialismo. "¿Una obra puede conservar el nombre de filosofía cuando propone como principio un racismo ontologizado?", se pregunta Emmanuel Faye. La crítica al nacionalismo de Martin Heidegger no data de ayer. En Los viejos maestros (Gallimard, 1988), la comedia del escritor austriaco Thomas Bernhard (1931-1989), el autor evoca a "este ridículo pequeño burgués nazi con pantalones de golfista" que había "convertido la filosofía en 'Kitsch'". En La ontología política de Martin Heidegger (Minuit, 1988), el sociólogo Pierre Bourdieu, por su parte, muestra cómo la teoría heideggeriana está cerca de la revolución conservadora alemana, que opone el "refinamiento adulterado de la modernidad urbana y judía" a "la simplicidad arcaica, rural y preindustrial del campesino".
No obstante, ¿cómo explicar el hecho de que un pensador alemán en la cima de su arte filosófico durante la década de 1930 que fue nazi y antisemita —como, lamentablemente, la mayoría de sus compatriotas— todavía haga tanto ruido hoy? Simplemente porque una gran parte de la intelectualidad occidental en general, y de la francesa en particular, ha reclamado su pensamiento o seguido sus pasos. Primero lo hicieron sus herederos directos, como los filósofos Hannah Arendt, Leo Strauss y Emmanuel Levinas o el poeta Paul Celan. Inmediatamente después, el existencialismo de Jean-Paul Sartre se vio inspirado por Heidegger, y lo mismo ocurrió con la "deconstrucción" de Jacques Derrida o la "arqueología del saber" de Michel Foucault. Por otro lado, las obras filosóficas de Jean-Luc Nancy o Peter Sloterdijk, así como los ensayos de Fabrice Midal o de Alain Finkielkraut, se identifican hoy con su pensamiento. Sobre todo, porque el autor de El ser y el tiempo ya había meditado acerca de los grandes temas de nuestra época, como la dominación de la tecnología sobre nuestras vidas.
¿El pensamiento de Heidegger es un "acontecimiento" que nos hace pensar en nuestro presente o un "camino que no lleva a ninguna parte"? Planteamos esta cuestión para su debate.

VIDA Y OBRA DE MARTIN HEIDEGGER
Vida

Martin Heidegger, considerado uno de los más grandes filósofos del siglo XX, nació en 1889 en Messkirch, en la provincia alemana de Suabia (oeste de Alemania) a la que quedará ligado hasta su muerte, en 1976. En 1915, comenzó a enseñar en la Universidad de Friburgo, donde desarrolló la mayor parte de su carrera. Al principio, estuvo cerca del filósofo Edmund Husserl (1859-1938), pero después impuso su propia visión del mundo con su obra más conocida, El ser y el tiempo (1927). Al año siguiente, Heidegger fue nombrado profesor.
Después de que Hitler llegara al poder en 1933, fue elegido rector de su universidad y comenzó a multiplicar sus profesiones de fe en favor del nuevo régimen; especialmente, en su Discurso del rectorado. Renunció al cargo en febrero de 1934, pero siguió siendo miembro del Partido Nazi hasta 1945. Tras la derrota de Alemania, un programa de "desnazificación" de la universidad le prohibió continuar enseñando y  las autoridades de ocupación francesas dictaron una orden de alejamiento contra él que estuvo en vigor hasta 1951.
A pesar de su pasado nazi, fue bastante popular en el mundo intelectual francés de la posguerra gracias a la moda del existencialismo. De hecho, se le considera como uno de los iniciadores de esta corriente antes de Sartre. En Francia, en 1955, se encontró con el poeta resistente René Char y con el artista Georges Braque. Ese mismo año, fue invitado a las Reuniones de Cerisy por iniciativa de sus discípulos Jean Beaufret y Maurice de Gandillac. En 1966, 1968 y 1969, el poeta René Char le invitó a participar en los seminarios de Thor, en la Provenza, a los que asistieron muchos intelectuales. Aunque se interesó en la obra del poeta judío de origen rumano, Paul Celan, cuya lengua materna era el alemán, nunca habló en público sobre el Holocausto y no reveló que a título póstumo al semanario alemán Der Spiegel sus reflexiones sobre su compromiso político (1976).
Su gran influencia entre los pensadores franceses tan diversos como Jacques Lacan, Paul Ricoeur, Jacques Derrida, Gilles Deleuze, Michel Foucault, Emmanuel Levinas o Jean-Francois Lyotard se enfrenta al libro Heidegger y el nazismo (Verdier, 1987), de Víctor Farías, primero, y después a la obra Heidegger: la introducción del nazismo en la filosofía (Albin Michel, 2005), de Emmanuel Faye. En 2014, la publicación en Alemania de los Cuadernos negros redactados entre 1931 y 1941 reveló el verdadero alcance de su antisemitismo, negado o desconocido hasta ese momento en la obra del filósofo.

Filosofía
Se caracteriza por el deseo de regresar a una reflexión sobre la cuestión del "ser" y se sitúa contra la tendencia de la filosofía a reducirse a una teoría del conocimiento. En el cruce de muchas influencias (Nietzsche, Kierkegaard, etc.), este "pensamiento" privilegia la existencia y la acción contra la metafísica, y se extiende más allá del discurso tradicional de la filosofía; por ejemplo, a la poesía.

Conceptos clave
Dasein. Significa en alemán "estar ahí" o en situación. Esta noción permite pensar en el ser humano no como un sujeto, sino como "ente" sumergido en la existencia y en el tiempo.
Acontecimiento. "La palabra que define mi pensamiento", dice Heidegger. Designa al ser que se convierte en un "acontecimiento" (Ereignis), en un choque, un trastorno.
Historial. Este adjetivo cubre todo lo que, contrariamente a la historia científica, atañe al ser y al origen.
Olvidarse de ser. Para Heidegger, la metafísica tiende a olvidar hasta cubrir la capa original del ser y preocuparse únicamente de los fenómenos estudiados por la ciencia, de la que deriva la tecnología moderna, que sería el último avatar.

acerca del autor
Martín

Martin Heidegger, Messkirch 1889 – Todtnauhaberg (Alemania) 1976. Filósofo alemán. Discípulo de Husserl, su indiscutible preminencia dentro de la filosofía europea se ha visto marcada por la polémica, sobre todo la de su adhesión al régimen nacionalsocialista. La renuncia al Rectorado de la Universidad de Friburgo, muy poco después de ocuparla, no evitó que en 1945 fuera destituido como docente, tras la ocupación de Alemania por los aliados. Sólo en 1952 se reincorporó. La obra de Heidegger está separada en dos períodos distintos. El primero viene marcado por “El ser y el tiempo” (1927), obra que, pese a quedar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento. En la segunda etapa, el filósofo estudia la historia de la metafísica como proceso de olvido del Ser, desde Platón, y como caída inevitable en el nihilismo. Entre sus obras están “Kant y el problema de la Metafísica”, “Qué es la Metafísica?” (1929). Libros publicados en francés, "Les hymnes de Hölderlin 'La Germanie' et 'Le Rhin' (1935), “Qu'est-ce qu'une chose?” (1935-36), "Nietzsche", (1971), "Hegel: la négativité, éclaircissement de l'Introduction à la 'Phénoménologie de l'esprit de Hegel" (1942).