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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Poesía
6 10 2014
El signo de los tiempos por Mauro Carlos Mercadante

SIGNO
 
Obsesión y búsqueda de verdades
tropiezan con dibujos de razones.
Me abrazan las estrategias más frías
que pierden en el tiempo sus edades.

Escribo preguntas viejas
que los dioses y las almas
nunca supieron responder.
Tal vez los pecados
sepan algo al respecto
y me lo puedan devolver.

En sus cavernas sombrías
suelen faltarle el respeto
a la coherencia y se atreven
a esbozar siniestras teorías
que tienen lo mismo de
efímeras que de ciertas.

Mientras tanto me reencuentro
con largas vigilias del venir.
El oxígeno y las razones empiezan
a hacerme falta y yo,
que siempre fui curioso,
las vuelvo a escribir.

 

VIAJE

El conocimiento ha sido vencido
con el aval de quien hace el mal.
El elixir del lobo fue sometido
en su cueva al más triste final.

La expresión sin su propio sol
guarda con mesura el secreto de los pobres.
Nutridos desde siempre sin el agua
que les juraron que les corresponde.

Si aún este viaje de ultraje
concibe poemas sin uso,
llorará el corazón bastardo
escondiendo papeles sucios.

En el cosmos sobrarán cenizas
de un extraño que nació fuego,
que nació ya muerto y humillado
por palabras mustias como el miedo.

 

AMANTES

Una vez eclipsadas aquellas formas
del saber, la ética y sus normas.
Que difieren los sentidos e incumbencias
de novatos jugueteando con su sombra.

En el campo lo que fue alguna vez,
en el propio trono, su tozudez.
Sus proyectos laten lo indigno
recorriendo una lágrima soez.

Simbolismo disuelto en un mensaje,
agraviado por aquel pasaje.
Sin sentirlo pero creyendo,
sin saberlo pero de viaje.

Falsas causas de egoísmo,
evitan con pericia el eufemismo.
las mentiras ahora son más crueles,
son creídas por uno mismo.

Ingenuo ha sido aquel canto ancestral,
que no admite helada invernal.
El que cobija los cuerpos de los amantes,
los que valen menos que la sal.

 

ÍNTIMO

Suena a hueco
si el tema se esconde,
y el tema no es más que el futuro
cuando no responde.

Desde los confines del universo
fue siempre un verso el más real.
Que el tiempo detiene a su paso
en el típico caso de preguntar por la soledad.

En vano lidian deidades descreídas
quiénes no menos arpías
se arrepienten de dormir
en laureles de antiguas vidas.

El yo triunfador confiesa
con mayor coherencia
en la era de la violencia.
Deja de lado su pasado
Y se jacta de ser creencia.

Erran todavía los guías
del pasar espiritual,
se internan y confían
sus ahorros a los canallas
que tampoco se han encontrado todavía.

 

PIDO DISCULPAS

Pido disculpas por compromiso.
Por querer amar y fracasar,
por verte otra vez llorar,
por mi corazón sumiso.

Pido disculpas por nostalgia,
por el pecado de saber,
por nunca querer perder,
por el miedo a la ignorancia.

Pido disculpas por temor,
por esconder mis cartas,
por no dejarte encontrarlas,
por jugar sin devoción.

Pido disculpas con la culpa,
de tu sonrisa y mi amargura,
de mis pasiones inmaduras,
por lo que soy, pido disculpas.

 

REFUGIO

Línea de tiempo infinita,
tejida por hilos de voz
refugian las almas perdidas
que aún hoy conservan la razón.

La dicha eterna está afligida,
en camino y en silencio.
Por no leer, escribe su suerte
y la de todo el universo.

Justiciera sin laureles,
de almas desprevenidas.
Su hermana gris nos mintió
excusando a la misma vida.

Poco importa el devenir
si el ahora es malcriado
por versos tristes y sonetos
que dejaron para mi los olvidados.

 

TINTAS

El ardor de encontrar el peso
con la fuerza y la armonía.
La de habitaciones vacías
que te encuentran sin un beso.

Esas lágrimas no son mías
dijo un sabio personaje
mientras bebiendo aquel brebaje
escribió una poesía.

Pero a quién se le ocurre
un lunfardo disfrazado
de esas noches abrazado
donde el tiempo no nos corre.

Me disculpo el sentimiento,
si primero somos carne.
Como cuando ataca el hambre,
yo te juro que no miento.