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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Poesía
3 3 2014
Bienvenidos al mundo de Daniel Macmillen

NOTA PEATONAL – I

La noche se desploma sobre
este remanso de soledad que llamamos
ciudad
donde los parquímetros pierden el tiempo  
y economistas sin título miden  
el auge de agobios.  

El aire húmedo y volátil
vela a los próceres desconocidos
los viajeros acostumbrados
que cruzan rutas colapsadas para
volver a casa con mochilas
cargadas de mañanas aseguradas.

Ellos se congregan en la estación colmada,
donde apaciguan sus cansancios.
Algunos se entregan a melodías,
algunos recuperan el almuerzo,  
y otros, se hunden en libros sobre constelaciones,
aprendiéndose las estrellas
para imaginarlas sobre el cielo vacío.

 


LOS TESTIGOS DE VISHTINETS*

Los árboles no pueden dormir.
Zarandean recalcitrantes en el silencio,  
atónitos por lo que han visto.

Las ramas tiemblan de impotencia.
Nunca más podrán sostener la
alegría de esas voces que ya no pueden trepar.  

No ayuda la noche alargada,
que resopla sobre
las heridas ardientes en las cortezas,
las desolladuras que dejaron las balas.

El bosque ya no aguanta más
y en plena primavera, invita al otoño
para que deje caer un lluvia embravecida de hojas
que abriga a los cuerpos
con una manta de lástima.


**Vishtinets, pueblo situado al sur oeste de Lituania.

 

EL MUSEO DE LA PESADUMBRE

Mesas agrietadas que pesan con el diálogo perdido
candados astillados que no aguantaron las voces querellantes    
los mil colores de la mentira
las ruinas de la ternura
declaraciones desleídas, uniformes destejidos,  
rifles descartados, descargados de impunidad
vidrieras que enjaulan la soberbia.

Las salas llevarían los nombres de verbos derrotados:
Repetir, Volver, Abominar, Desesperanzar, Olvidar

 


ENVEJECER DE JOVEN

La adolescencia está terminando
su recorrido, su derrame determinante
de ansias y devenires.

Ha dejado mucho en su camino,
poblándome de miopías
de certezas hechas con arcilla,
de besos incómodos
de carencias y ambiciones.

Pero la inocencia ya también se despide.   
La niñez pide su disfraz.
Cada instante anuncia su traducción a un eco del ayer.

En unos años no más,
estas células renacerán,
esta capa de piel será otra.
y esta edad no será más que    
un recuerdo incompleto, idealizado,
un lento olvido del espejo.

 


DECIR

Me culpa explicarlo, pero
tus ojos arden la música
de lo que no puede ser.

Te la cantaría, pero no puedo.  
Mi voz sale asfaltada,
mis notas, rastros de luz,
salen estorbados, asustados por el viento.  

Un día, quien sabe cuándo,
me llegarán las palabras necesarias
para traspasar las aduanas de la honestidad
para desarmar el molesto equipaje de esta ineptitud.

Pero hasta que llegue ese día,
aprenderé a quererte con
meras miradas y meros silencios,
y le pediré al cielo que irrigue
a mi voz con el ímpetu del mar.

acerca del autor
Daniel

Daniel Macmillen nació en Londres en 1994, de madre rusa y padre escocés. Pasó su infancia y su adolescencia en Costa Rica y Argentina. A los diecisiete años dejó Latinoamérica para asentarse en Inglaterra, donde actualmente estudia Política y Sociología en la Universidad de Cambridge. Sus cuentos fueron publicados en la Antología Mays y en The Cambridge Student.