Lunes 15 | Julio de 2024
Director: Héctor Loaiza
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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Poesía
1 11 2013
La visión poética instantánea de Jorge Campos

Crimen

a Moisés Palacios

Que tus labios no lo intenten pronunciar
calma mis miedos,
pero es tu mirada la que tajante
y con frenesí absoluto
descarga su filo criminal
en mi pecho.

 

Vendrás con alas desplumadas bajo un rebozo desteñido

En espera temblorosa vendrán tus besos fragantes
a flores rojas, helando el paso fatigado de la noche,
embalsamando horas en el peso de lo incierto, en las sombras
despavoridas de su pelo marchito

vendrás con alas desplumadas bajo un rebozo desteñido
a su lecho desnudo con boca de hoguera,
tapando su memoria descocida
a cerrar sus ojos secos, sus oídos anegados
a sellar el hueco doliente de la existencia

vendrás a esculpir la piedra primigenia en páramos
donde el viento inmutable espera tu beso complaciente,
allá en un lecho frío donde esa mujer levanta su frente ajada
y su sombra se abraza a la muerte.

 

Inmolación con cigarros a medio fumar

Seven devils in my house
see they were there when I woke up this morning
I'll be dead before the day is done

Florence Welch

Bifurcando mi cuerpo desde la pelvis
hasta el pecho
salieron espinas como misiles
envenenados de salitre, abriendo fuego
de esperma errante en versos halógenos, izando la soga
de intestinos, esa que ciñe afablemente
memorias y mi voz marchita en el altar
de piedra afilada

asalta la noche entumida
noche
     noche
               noche
quema cerebro con cigarros a medio fumar
dormido
              noche
noche
            sobre témpanos resplandecientes.

 

Ceremonia del Cenzontle

Cada nota
hiere el cierre
de estos ojos
perseguidos

sana
en parpadeos jadeantes
sana
en vuelo libre,
al pico negro
abierto
dirigido
al sol

 

Latae Sententiae

¡Qué herejía querer acompañar a zanates
en su vuelo iridiscente
al charco sucio que limpia
cabezas de ángeles esclavistas!
¡Qué pecado seguir buscando
entre espesa neblina sombras
esquivas donde la tierra humedece,
seguir cavando tierra infértil
para sembrar la muerte que cierra
de golpe la puerta blanca!
Sólo se escuchan afuera los pasos de un loco
errante de cantos absurdos
gritando: "¡Paz! ¡Paz! ¡Paz!"

 

Aquelarre en los escombros de una jaula

Me despiertan esos demonios
en profunda noche parlera
que gime adolorida en mis llagas
sudantes
me arrastran a ese aquelarre
que abraza mi cuerpo
donde la soledad arde mustia
donde las plumas ensangrentadas de pájaros
asilados en mis manos
escriben las palabras que han muerto

 

Hoguera

Mis ojos
se queman
en la zarza ardiente
Sí, se queman
Y yo
sigo
tratando
de ver

 

Reminiscencia secular

De una herida abierta
profana e indolente
brota el esperma
progenitor de ángeles
blancos
negros
en la extracción fugaz
de una herida que se seca
al sol implacable de los ecos
mis alas se vuelven de piedra.