Lunes 04 | Marzo de 2024
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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Homenaje
8 11 2009
Inteligencia, genio y humor del matemático Mandelbrot, por Fernando Arrabal

[Desde mi primer encuentro con Benoît Mandelbrot (el más eminente matemático vivo) en casa de Mary Cronson, en Nueva York (con Tom Bishop y Françoise Gilot la viuda de Picasso), me fascinó su "cerebro" en estado permanente de gracia. ¡Y acaba de cumplir 85 años!]

Fernando Arrabal: En noviembre de 1985 Dalí organizó en Figueres el simposio "Proceso del azar". A pesar de la presencia de varios científicos (Landsberg, Ludwing, Schatzman, Margalef), el encuentro se convirtió en una agarrada, (acompañada de una agria polémica) entre René Thom e Ilya Prigogine. ¿Cabe imaginar que fue por culpa de su ausencia?
Benoît Mandelbrot: Mucho admiré varios aspectos de la personalidad de René Thom, aunque no todos, y siempre me negé a entablar una polémica con él al respecto. De hecho, trabajo constantemente con el azar, y aquella polémica (y el consecuente proceso) no pudieron cambiar nada a mi práctica.

FA: ¿Se puede pensar que Ud. no estaba presente en el simposio porque le habían escondido a Dalí la presencia de los objetos fractales?
BM: Lamento que no me hayan invitado pero —a lo mejor me confundo— no creo en las conspiraciones.

FA: ¿Su nueva geometría de la naturaleza acaso no habría mostrado los límites de la controversia Thom-Prigogine?
BM: En el mundo de la ciencia nadie se ha percatado de esta controversia. No ha tenido, pues, ningún esfecto práctico y bien podría ser que hubiera desaparecido con los contrincantes.

FA: ¿Se apoya la irregularidad fractal en unas construcciones rematadas por el azar?
BM: Sí y no. Ni el conjunto de Mandelbrot ni los attracteurs étranges no deben NADA en absoluto al azar. Pero los montes fractales sí que le deben mucho.Se trata de un tema delicado y sutil.

FA: ¿Mide su grado de ruptura e irregularidad la dimensión fractal de un objeto?
BM: Sí. Se puede decir —lo mismo que una fracuencia es una medida del color de una luz pura y de la altura? de un sonido puro— que la dimensión fractal es una medida de la rugosidad, la primera que se propuso. Mi obra ha constituido la primera etapa cuantitativa de una teoría de la rugosidad —un fenómeno que se da en todas partes y del que apenas se hablaba por la simple razón de? que no había nada que decir al respecto.

FA: ¿Es también para Usted "una forma extrema del desorden natural" la noción de caos tal como la definió Norbert Wiener en 1920?
BM: Se ha empleado la palabra "caos" en todos los sentidos (¿casos?) que se puedan imaginar; se ha vuelto una noción muy difícil de manejar. El caos de Wiener era aditivo. El caos multifractal es multiplicativo.

FA: ¿Qué opina Ud. de esta parafrasis de Srent (1972) "tener uno adelanto con relación a su época sólo merece compasión en el olvido"?
BM: Tener uno adelanto con relación a su época resulta romántico pero molesto. Seguir siendo activo cuando la época llega a alcanzarte es muy molesto.

FA: ¿Puede Ud. darme un ejemplo para precisar su pensamiento: "aquel que reconoce tener precursores da armas a sus detractores"?
BM: Este "pensamiento" no era sino una "reacción epidérmica" a una situación histórica que no duró. Excepto unas circunstancias muy particulares suelen ser mal aceptadas las novedades. He aquí una serie de reacciones que no son universales pero sí típicas:1) es estúpido. 2)es falso, ni más ni menos. 3) alguien lo dijo hace mucho. 4) todo el mundo lo sabía. 5) yo mismo lo había dicho ya (o mi director de tesis). El caso de los fractales fue extremo, porque yo mismo había recopilado los menores precedentes de forma muy completa. En efecto, había que replicar de antemano a la etapa 1). También había que demostrar 2) a pesar de ser totalmente original la teoría de las fractales —como todo lo que cuenta— tiene raíces históricas muy profundas. Lo malo: cuando todos llegaron a la etapa 3) mi lista les facilitó la tarea a ciertos detractores. Pero todo eso pertenece al pasado. Soy yo —que no ellos— quien iba a seguir descubriendo raíces aún más profundas, pero la originalidad ha dejado de ponerse en tela de juicio.

FA: ¿Cree Ud. que las matemáticas son un lenguaje?
BM: "Las matemáticas son un lenguaje" es una boutade que se puede atribuir con toda exactitud. El eminente físico Josiah Willard Gibbs, gloria de Yale, hablaba muy poco. Pero asistió a una reunión de facultad en la que se disertaba a propósito de las lenguas vivas obligatorias. Intentó hacer que se aceptasen las matemáticas como una lengua viva. Le falló el intento, pero la boutade ha perdurado. Creo que es muy acertada y muy errónea.

FA: ¿Podemos sobrevolar el lenguaje fractal pretendiendo que lo fractal es una panacea?
BM: Las fractales no son una panacea, ni mucho menos. En el desorden ambiente, proporcionan, al lado de lo euclidiano, un secundo oasis de sencillez.

FA: ¿Qué siente Ud. que a sus ochenta años trabaja todos los días viendo que tantos jóvenes investigadores se dedican a la geometría fractal?
BM: Un inmenso placer y hago lo mejor que puedo para que no haya competencia entre los jóvenes y yo. A fines de los ochenta un amigo mío, un pensador muy sutil me halagó diciendo: "Qué suerte tiene; ayer, era una moda, pero hoy ha llegado a ser un estilo".

FA: ¿Qué opina de los que pretendían que estaba muerta la geometría poco antes del enorme salto hacia? adelante debido a la informática?
BM: Nada más demoledor que los dogmatismos y las ideologías y yo hice todo lo que pude para dejar de añadir otro nuevo. Además, en el contexto de su pregunta, la palabra "pretender" es una palabra floja. Una vez convencidos de que algo resulta inevitable, los ideólogos presionan cuanto pueden para que se realicen sus predicciones.

acerca del autor
Fernando

Fernando Arrabal nació en Melilla (Marruecos Español) en 1932, de padre republicano y madre franquista. Su padre era oficial del ejército español. Desde 1954 reside en París. Algunos títulos de sus dramas: "El cementerio de automóviles", "La comunión solemne", "El arquitecto y el Emperador de Asiria"... Sus películas: “Viva la muerte", en la que describe su infancia, atormentada por la desaparición de su padre durante la guerra civil española y la dictadura franquista. Además es poeta y pintor, como lo muestra el voluminoso libro de arte, "Arrabal espace", editado en francés en 1993 por Ante Glibota, y que presenta su obra literaria, dramatúrgica, cinematográfica y artística. Recibió en España el Premio Nacional de Teatro 2001, el Premio Nacional de Literatura Dramática 2003 y en 2006 le concedieron la Legión de Honor francesa.