El grupo del crack estaba formado por Jorge Volpi, Eloy Urroz, Ignacio Padilla, Ricardo Chávez y Pedro Ángel Palou. La República de las letras mexicana ignoró, ridiculizó y criticó acerbamente las obras de estos jóvenes escritores. Hasta que en 1999 Jorge Volpi ganó el premio Seix Barral con En busca de Klingsor e Ignacio Padilla obtuvo el Premio Primavera de Espasa Calpe, con Amphytrion. Desde entonces estos autores, en especial Jorge Volpi, que acaba de publicar la novela No será la tierra en Alfaguara, son más conocidos en España y en Europa que en su propio país.
No será la Tierra es la novela más ambiciosa del mexicano Jorge Volpi; aspira evidentemente a la totalidad y constituye una especie de enciclopedia ficcionalizada del siglo XX. Quizá convenga precisar la ideología literaria del autor que, puede suponerse, es la del Crack, movimiento que fundó en su país junto con Pedro Ángel Palau, Ignacio Padilla, Ricardo Chávez Castañeda y Eloy Urroz.
El grupo se manifiestaba contrario al post-boom y propugnaba una literatura "con exigencias y sin concesiones" que se ocupe de "temas sustanciales". Este concepto, según Chávez Castañeda, se refiere a "las actividades humanas ligadas al espíritu, aquellos bastiones de la cultura que engloban los logros máximos de la sociedad, su estado actual de progreso". Volpi cumple al pie de la letra con ese punto: relata la aventura humana (política, económica, social, científica) del siglo XX a través de las vidas de tres mujeres estratégicamente elegidas por sus profesiones y nacionalidades, para que actúen como testigos de los sucesos de la época.
La obra se inicia con un "Preludio" que refiere el desastre nuclear de Chernobyl. Le siguen tres "Actos" en los que el narrador se ocupa del estalinismo, el genetismo de Mendel versus el "darwinismo creativo" de Lysenko, los comienzos de un aún ignoto Boris Yeltsin en el "Instituto Politécnico de los Urales", la KGB, la tiranía de Mobutu y la corrupción en Zaire, los avatares del rebelde Imre Nagy en Hungría, el crash económico de 1929 en Estados Unidos, el atentado que hundió el Rainbow Warrior de Greenpeace en Nueva Zelanda ese mismo año, el escudo espacial de Reagan y la "guerra de las galaxias", la caída del Muro de Berlín.
Hay referencias a los jerarcas del Partido Comunista ruso: Nikita Kruschev, Brézhnev, Andrópov, Chernenko, Gorbachov. Aparecen también las figuras y los temas destacados de la ciencia: la cibernética con Norbert Wiener, la inteligencia artificial con Turing, el descubrimiento del genoma humano. Mencionadas o brevemente narradas, aportan al relato multitud de figuras del arte, la política, la filosofía y las ciencias sociales: Valentino, Greta Garbo, Douglas Fairbanks, el Che Guevara, Donna Summers, Margaret Mead, Bertrand Russell, Ludwig Wittgenstein, Stanley Kubrick... La enumeración completa de sucesos y personalidades agotaría el espacio de esta reseña.
No puede menos que admirarse el ingente esfuerzo de investigación realizado y el no menos arduo que significó integrar semejante piélago temático en un relato. Porque todo está contado de modo que aparezca como parte de la cotidianidad de las protagonistas: la bióloga soviética Irina Gránina, la funcionaria norteamericana del FMI Jennifer Moore y la bella e inteligentísima húngara Eva Halász, genio de la informática.
Volpi se centra en los avatares profesionales y amorosos de ellas y logra que las historias se rocen, y aun que se crucen sobre el final. El personaje narrador, Yuri Mijáilovich Chernishevski, escritor y periodista, es amante de Eva, quien a su vez es amante de Jack Wells, esposo de Jennifer. Volpi consigue también que la novela se lea con facilidad. Se vale para ello de un lenguaje cuidado en su precisión, claridad y fluidez, que sirve de soporte al relato, y renuncia de antemano a cualquier intento de protagonismo.
Lo que Volpi no consigue, si es que se lo propuso, es que los "temas sustanciales" se subordinen a las peripecias vitales de las protagonistas. Quizá para que el material parezca mejor integrado, narra del mismo modo los sucesos políticos y científicos que los personales, aunque esto sacrifique el relieve de los personajes y los pliegues sutiles de sus conciencias cedan ante la frecuente espectacularidad escénica de sus actos. Sin embargo, no es lícito analizar la novela desprovista de su enorme bagaje informativo.
Será sin duda atractiva para muchos lectores, aquellos que quieren que la literatura les devuelva la realidad y los enriquezca con conocimientos referidos a ella. En cambio, no entusiasmará a quienes le exigen grandes personajes ni a los que prefieren el predominio del lenguaje sobre el contenido. Se podrá disentir con el proyecto literario de Volpi o con el tamaño de su ambición pero se le debe reconocer solvencia: No será la Tierra se ajusta cabalmente a su propuesta y brinda, con creces, lo que promete desde sus primeras páginas.
Publicado en ADN, suplemento cultural del diario La Nación de Buenos Aires, el 2/02/2008
Jorge Volpi nació en 1968 en la ciudad de México D. F. Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de México y Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca. Obras: A pesar del oscuro silencio , La paz de los sepulcros , El temperamento melancólico , Días de ira, El fin de la locura, En busca de Klingsor (novelas); La imaginación al poder (ensayo). Premios: con En busca de Klingsor obtuvo los premios Seix Barral Biblioteca Breve, Deux Océans y Grinzani Cavour.
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