Poesía
02 09 2007
Entrada abierta a la mansión cerrada (poemas) de Giovanna Benedetti
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Umbral de los Perplejos

No habrá nunca una puerta. Estás adentro. J.L. Borges

Estás en el umbral de la mansión —y en todas partes— así a tu alrededor, como en tu fuero interno. No hay entradas ni salidas, ni siquiera senderos; sólo un plano de trazos que simula lo undívago: una escalera perpetua

una fugaz clepsidra una cámara doblada y un molino del tiempo una piedra angular en su clave de bóveda y una rosa infinita, como es siempre la rosa. La mansión te supone su hospedante y su huésped. Te incorpora el pretexto y te consigna su entorno.

Puedes andar sus andaduras, transitar sus espejos encartar cualquier estancia o quebrar sus geometrías.

En todo caso (a punto fijo) pulsarás sus resortes: porque así como es arriba, así es abajo y así como es afuera, así es adentro. Ático de la Nostalgia No se entra ni se sale fácilmente en esta pieza. En este ático sutil que es tentación y gusto amargo. Macerada vendimia agridulce del recuerdo

que acaso se bendice y se maldice al mismo tiempo.

El ancho y la espesura de la estancia es lo que abruma. La manera como encaja el polvo entre sus grietas.

Esa pantalla gris que cae como una manta por encima del mosaico que divide los paisajes y va cuadriculando las figuras y las cosas.

El ático es a la casa el más fiel de sus testigos. Ferocísimo guardián de las pasiones vencidas

es el viejo candil que ya no tiene oficio es la muñeca de trapo despaturrada y sin tripas es la orquídea de nácar que ya no tiene pétalos y es ese último rectángulo de tiza en la rayuela que hay que saltar a un pie... antes de llegar al cielo.

El ático penetra el corazón por las esquinas

y como una enredadera se filtra y merodea;

se va ramificando entre el polvo y la ceniza imbricando contornos dando aliento al olvido

fabulando nostalgias al doblez del altillo

en un lento, taciturno, murmurar de bajo ritmo que fluye y que refluye como una triste ola.

El ático es un mar y como mar no tiene sitios. No tiene esquinas ni paisajes y sus figuras son revuelos

(temblores simplemente...)

espasmos trascendidos de brillo y de tensión que se disuelven como gotas en la ola de marea. Nada flota jamás en el mar de la memoria. Nada flota tampoco en el ático de la nostalgia. Y porque así como es arriba: así es abajo todo lo que aquí se hunde...





es ya un naufragio. Desván de los Ensueños Es el trópico, lo sé

(pero es un sueño...)

y la nieve cae celeste frente al sol que quema: mil remolinos de escarcha

mil copos de lentejuelas mil lágrimas al viento

bajando con precisión helvética desde una nube ondulante que regresa del frío. Es un sueño, lo sé

(pero huele a jazmines...)

y yo persigo su perfume como una mariposa eterna. La luna echa a volar la sombra del viento en sus extremos la ventana está abierta y el sortilegio avanza: voy trepando una escalera enredada de banderas y me desprendo en un hilo

como cola de cometa.



No hay dragones, lo sé

(pero es un sueño...)

y yo reconozco sus alas emplumadas de sulfuro. Los veo ir y venir pesados como muertos: dragones lanzallamas, dragones comeniños repletos de abalorios con sus miradas rasantes soplando cada esquina, chupándose las sombras. Es un sueño, lo sé (pero es un laberinto...) y hay balcones como cestas que se abren hacia adentro. El pasadizo es prolijo y se bifurca lucífugo. Es un vericueto de signos que se desdobla implicante que se está ramificando abismático, ligero

en un vergel excéntrico borgiano y sin finito. Es un sueño, lo sé (pero qué importa...) los sueños y las piedras tienen uñas larguísimas y se aferran como dioses a su alma amontonada. Del libro: Entrada abierta a la mansión cerrada Premio Nacional de Literatura de Panamá, 2005

 

ACERCA DEL AUTOR

Giovanna Benedetti nació en la ciudad de Panamá. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en las Universidades de Panamá, Autónoma de Barcelona y Complutense de Madrid. Ha ganado en cuatro ocasiones (1981, 1984, 1992 y 2005) el Premio Nacional de Literatura de Panamá, por su obra narrativa, ensayística y poética. En 1991, obtuvo el Premio Internacional de Periodismo José Martí (Cuba). Su obra literaria ha sido traducida al inglés, alemán, francés y húngaro. Ha servido como Asesora Cultural a la administración gubernamental panameña y como representante de cultura en organismos internacionales. Tiene publicados tres libros de ensayo, uno de cuentos y dos poemarios.