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Literatura
01 04 2004
"Un escritor serbio de expresión española, ligado al Perú" (entrevista) por Sara Beatríz Guardia
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Aunque salir del Perú no tuvo para ti la dimensión de irte de tu país, quisiera saber qué te motivó viajar a París.
Supongo que ahora es fácil tratar de comprender el acto de partir, que en gran medida debe haber sido un impulso con poca teoría y mucho menos justi-ficaciones. Digamos, antes que nada, que son muchos los sitios de los que me he ido; de niño viví con mi familia en Nueva York cuatro años, luego en Buenos Aires cinco, y finalmente en Lima cuatro, sin contar los intermedios que pasaba en mi país de origen, Yugoslavia. Cuando llegué a París tenía veintidós años y muchas ganas de vivir una aventura, lejos del sosiego que procura la familia, el país o los amigos. Había estudiado Literatura en San Marcos y sabía con claridad que quería

escribir. En ese momento creo que era una de mis pocas certezas. Tal vez haya influido en algo el mito de París como ciudad literaria por excelencia (mito que murió con uno de sus mejores representantes, Julio Cortázar), pero el hecho es que me fui quedando. Escribía con ganas y sin mayores percan-ces, preparaba un doctorado en Literatura en la Sorbona, y creo que me sentía bien, viviendo con más curiosidad y ansias culturales que otra cosa. No sé si en otro sitio hubiera sido posible vivir así; de todas maneras fue un poco la casualidad lo que determinó mis movimientos, la geometría del azar y el despotismo del corazón, como leí en alguna parte. A lo mejor, sin saberlo, también me escapaba de algo; creo que siempre estamos evadiendo una parte de lo que somos, conscientes o no, trátese de una huída suave o de una ruptura.

¿Qué significó para ti el Perú?
De hecho, una experiencia profunda que ha determinado lo que soy ahora en muchos más aspectos de lo que yo mismo creía. Para empezar, me ha formado como literato y luego como escritor, puesto que mis estudios los hice en San Marcos a inicios de los setenta. Tiempo que coincide con el final de la adolescencia y con una mirada más abierta al mundo (de los placeres de la contem-plación del ombligo, uno pasa al mundo real con la misma inocencia). Y con el descubrimiento que constituía para mí la sociedad peruana, o más bien la Lima de los setenta, creo que me enriquecí, maduré y comencé a construirme como individuo; lo que he vivido entonces es lo que soy ahora, para decirlo de otra manera. Este vínculo nunca se ha roto, no sólo porque estoy casado con una peruana (Anne Salazar Orvig), sino porque he publicado en el Perú y voy con regularidad. La cercanía, el fuerte lazo o más bien la intimidad con el país, me permite pensar que tal vez vuelva más tarde a vivir allí. No me extrañaría; tengo en Lima mucha gente que quiero y que están presentes en mi vida parisina de aquí. Cuando me enteré de la muerte de Paco Carrillo, la noticia me dolió durante semanas porque esa es mi gente, la gente de San Marcos como Washington Delgado, Hildebrando Pérez o Edgardo Rivera Martínez, entre muchos otros amigos entrañables.


¿El Perú de alguna manera está reflejado en tu obra literaria?
Bueno, sí, publiqué en Lima "Extraña comedia", que consta de cinco novelas. Las tres primeras han sido publicadas en "Trilogía parisina", pero ahora salen en una versiôn revisada y corregida. Las otras dos son: "Cuerpo y olvido" (que ha sido publicada virtualmente) y "El punto exacto", que tiene como tema a un grupo de peruanos exilados en París que realizan una serie de happenings para financiar la lucha armada. O sea que las cinco novelas que constituyen "Extraña comedia" son: Una noche no /de la Trilogía/ Puede ser el tiempo /de la Trilogía/ De la desolación /de la Trilogía/ Cuerpo y olvido /publicada en Internet/ y El punto exacto. Pero, al margen de la cuestión literaria, mi intimidad con el país es también a distancia, por más lírico que suene.

¿Por qué publicar las cinco en un solo volumen?
Porque de todas maneras hay una temática en común; en este caso podría ser el hotel parisino en el que aún sigo trabajando un par de noches por semana, el hotel Esmeralda, y que aparece como espacio primordial en cada novela, como eje, centro del mundo, ombligo y sobre todo tierra de nadie de estos pasajeros y transeúntes, en gran parte latinoamericanos. Evidentemente, en las cinco novelas hay elementos policiales y varios de los personajes principales están presentes en cada una de las novelas que, asimismo, son núcleos autónomos. En realidad, "Extraña comedia" la comencé a escribir en 1982 y la acabo de terminar, o sea que abarca un período de veinte años. Veinte años en los que he evolucionado tanto o más que los personajes de mis novelas. Hemos envejecido juntos o, más bien, nos hemos envilecido juntos.

¿Y cómo es tu relación con tu propio país?
El único país que oficialmente es el mío se ha divido en cinco. Algo que ha sido y ya no es. Es terrible vivir esa amputación con la certeza de que aún estás sintiendo la parte que falta. Creo, con sinceridad, que al margen de lo que ha sucedido —y de lo que dicen que ha sucedido— al margen de la historia, del pasado y del fervor religioso que cada uno se está redescubriendo, podría existir una idea, una ambición de integrar esta diversidad y crear algo nuevo. Pero la idea fracasa, con miles de muertos de cada lado, y no queda más que la sombra de una idea mezquina que está más cerca del sálvese quien pueda que de un ansia de generosidad. Trata de imaginar, para comprenderlo, una hipotética división del Perú actual en tres países soberanos: la sierra, la selva, y Lima y sus alrededores. Absurdo, criminal. En fin, digamos que todo esto ha sido fruto del fracaso de una generación política que lamentablemente puso el país a fuego y a sangre con la sola finalidad de permanecer en el poder. Pocos protestaron, la mayoría aplaudió, consintió y obedeció hasta el final.

¿Por qué no escribes en serbocroata, que es tu lengua materna?
Como te dije, mi vocación se definió en el Perú y en San Marcos, y es en esa época cuando empecé a escribir. Siempre en español, no se me ocurría escribir en otro idioma. Me imagino que debe haber razones profundas, más o menos conscientes o no, pero francamente a estas alturas no me interesa saber cuáles. Digamos simplemente que escribo en español, mi lengua no materna pero adoptada como tal. Puede sonar mal, pero así es.

¿Estás escribiendo alguna novela actualmente?
No tengo ningún proyecto, por ahora. Pero cada vez me tienta mâs la idea de una novela abstracta, tal vez en la línea de "La invención de Morel" de Bioy Casares o de "La mujer de arena" de Abé Kobo. En esas estoy últimamente, gravitando alrededor de una idea de la abstracción. Y aún no se adónde me puede llevar esto.

¿Tu partida del Perú es definitiva, o crees que podrías regresar?
Hay un momento en la vida en que necesitas distancia. Porque estés donde estés, a veces te estancas, y la única solución es salir, moverse, volver a tomar fuerzas en otro lado y regresar al punto de partida, y así sucesivamente. Cuando llegué a París tenía avidez por conocer todo, cada recoveco de la ciudad, cada cuadro del Louvre, cada película que se me había escapado, pero después sobreviene el hábito y la rutina. París es como cualquier otro lugar; después de un tiempo dejas de hacerte preguntas, de tener dudas, y necesitas abrir los ojos y recuperar el espíritu de aventura y la tensión, para llegar a cada nuevo lugar en un estado ideal, como una esponja, dispuesto a absorber todo lo que te rodea.

 

ACERCA DEL AUTOR

Goran Tocilovac nació en Belgrado (Yugoslavia) en 1955. Como hijo de diplomáticos, vivió en Nueva York, Buenos Aires y Lima. En 1976, se licenció en literatura en la Universidad de San Marcos de Lima y obtuvo un doctorado en la Universidad de La Sorbona, con una tesis sobre "Los siete locos" de Roberto Arlt. Desde 1981, reside en Paris. Sus tres primeras novelas se publicaron en un solo volumen, "Trilogia parisina" (Peisa, Lima, 1996). Las mismas novelas reaparecieron junto a dos inéditas, en "Extraña comedia" (Editorial San Marcos, Lima, 2001). Las tres primeras novelas han sido publicadas en francés por L'age d'Homme de París (1991, 1993, 1998).