resonancias.org

Arte
03 07 2003
“Pierre Restany, inventor del Nuevo Realismo” por Héctor Loaiza
« volver

Al final de una mañana del verano de 1998, en Les Halles de París, muy cerca del Centro Beaubourg, Brita Guzmán (esposa del artista peruano Alberto Guzmán) había preparado la cita con Pierre Restany. Fuimos los primeros en llegar al café, pero no lo esperamos mucho. Algunos minutos después su figura de patriarca cruzaba una calle repleta de gente. Se acercó hacia nosotros con una expresión bonachona en el rostro y acariciando su abundante barba blanca y enmarañada de Papá Noel. Tras haber bebido un oporto como aperitivo y conversado con una gentileza muy natural, aceptó en participar en el proyecto de un libro de arte sobre Alberto Guzmán. El proyecto no se llegó a concretizar por falta de financiamiento, pero el recuerdo del encuentro con Pierre Restany siempre estuvo presente en nuestra memoria. Pensábamos entrevistarlo para recoger sus conocimientos y sus ideas sobre arte latinoamericano. A comienzos de año, supimos que estaba gravemente enfermo y después nos enteramos de su fallecimiento en Le Monde del 31 de mayo.


Pierre Restany

Durante treinta y cinco años practicó una “crítica comprometida” (no con el mensaje) sino con la labor de los artistas de diversos orígenes y diversas latitudes. Esos años de actividad apasionada y polémica lo modelaron como personaje excepcional del ambiente artístico europeo por sus textos, publicados en diversa lenguas, sus conferencias en las universidades y museos, y su participación en los jurados de eventos artísticos internacionales. Desde los años sesenta, intentó cambiar la mentalidad artística de sus compatriotas, ya que como “ciudadano del mundo” estaba identificado al arte universal, por encima de las fronteras. Poseía una abertura hacia el mundo exterior, puesto que siendo niño vivió en Marruecos, desde muy joven en Italia y durante el resto de su existencia viajó por el planeta. Combatió intelectualmente la pretensión “ombliguista” de sus compatriotas de considerar a París como el único centro internacional del arte contemporáneo y el conservadurismo de los conservadores de museo. Por lo que se hizo muchos enemigos. Sin embargo, Pierre Restany fue el embajador más efectivo de la creación francesa. Su encuentro con Yves Klein en 1955 cuestionó su percepción del arte y le obligó a ir en su reflexión más allá del expresionismo abstracto americano y de la abstracción lírica europea. De este modo construirá poco a poco su teoría del “Nuevo Realismo” apoyado en los nuevos enfoques sensoriales de lo real donde subyace su intención de humanizar el objeto industrial. Esta visión se traducirá en su interés cotidiano por los artistas que se apropian de nuevos materiales (desechos de la era industrial) y utilizan nuevos lenguajes. Así fundó en 1960 el Grupo de los “Nuevos Realistas” con Yves Klein (1928-62), Arman (1928), César (1921), Christo, (1935), Nikki de Saint-Phälle (1930), Tinguely (1925-91) y otros artistas. Fue una reacción contra la esclerosis del arte abstracto a fines de los cincuenta dando una nueva mirada a la realidad urbana. A partir de desechos de la sociedad industrial privilegiaron el “gesto apropiativo” utilizando nuevos métodos para transformar esos nuevos materiales en obras de arte. Ensamblado y acumulación en Arman, despegado y desgarramiento de carteles (Hains), compresión (César) y empaquetado (Christo).


Obra de Arman

Por su parte, César se interesó desde 1954 en los desperdicios industriales como la chatarra que ensamblaba obteniendo formas con las cuales compuso un bestiario. Fascinado por la prensa compresora de metales, expuso en 1960 autos nuevos comprimidos, después realizó desnudos con hierro soldado y su pieza más célebre la reproducción de su “Pulgar” agrandado.


Obra de César, compresión de un automóvil

Christo realizó sus primeros “empaquetados” de objetos en 1959, utilizando para ello botellas, muebles y revistas cubiertos con plásticos transparentes o tejidos opacos. Años más tarde, expuso sus primeras estructuras de barriles y rollos de papel disimulados debajo de una tela engomada. Pasó a sus empaquetados monumentales de edificios en Berna, de una playa rocosa en Australia, de un valle en Colorado, una cortina gigantesca tendida a lo largo de 40 Km en California. Su empaquetado del Pont-Neuf perdura aún en la memoria de los parisinos. Y sus “Islas rodeadas” en Florida.


Obra de Christo

Yves Klein y Pierre Restany organizaron la exposición “Yves, proposiciones monocromas” en 1956. Con otros arquitectos, Klein definió su proyecto “Arquitectura del aire” y dio conferencias en La Sorbona sobre la “Evolución del arte hacia lo inmaterial”. Utilizó los elementos de la naturaleza como la lluvia y el viento para que dejen sus huellas en las obras denominadas “Cosmogonías”. Su trabajo representa una nueva síntesis de lo real contemporáneo.


Yves Klein, composición monocrómica

Nikki de Saint Phalle inició su carrera artística fabricando objetos-relieves de yeso. Desde su encuentro con el escultor Jean Tinguely en 1960 participó en la creación del movimiento “Nuevo Realismo”. A partir de 1965, realizó su serie de “Nanas” (“tías”, “minas”, “viejas” como quiera leer el lector si está en España, en Argentina o en México), con las cuales alcanzó celebridad internacional. Realizó también acondicionamientos urbanos inspirándose en sus temas favoritos, animales y mitos infantiles.


Una "Nana" de Nikki de Saint Phalle

Mientras Jean Tinguely construyó con desechos recuperados de viejas máquinas, nuevas máquinas que hacían mucho ruido y tenían un aspecto delirante. Si bien es cierto que se percibe la intención satírica de la sociedad industrial, pero también es el resultado de una “reapropiación” de la máquina con una finalidad lúdica. Colaboró con su compañera, Nikki de Saint Phalle, para crear una “Fuente Stravinsky” delante del Centro Beaubourg en 1982.


Una máquina sui generis de Tinguely

Volviendo al homenaje a Pierre Restany, subrayemos que su curiosidad por el arte practicado en América Latina le hizo escribir sobre el pintor argentino Antonio Berni, sobre los peruanos Alberto Guzmán, el poeta-artista Jorge E. Eielson y otros artistas más. En 1978, navegó en un barco en el Río Negro, principal afluente del Amazonas, desde Manaos (Brasil) hasta la frontera con Colombia y Venezuela. Esta experiencia fue capital para Restany por el impacto en su ser, lo que le hizo ampliar su reflexión sobre la naturaleza. Escribió el “Manifiesto del río Negro” invocando un naturalismo integral, como respuesta sintética y planetaria a las interrogaciones del arte de la época sobre su existencia y su función. Representa una clave para percibir mejor las cosas en el caos conceptual de la época, encarar el doble balance (el de un siglo y de un milenio), volver a definir la relación naturaleza y cultura a la luz de las culturas marginales.

Señalemos también que durante su existencia se mantuvo “intelectualmente joven”, siempre en busca de la innovación, complaciéndose en descubrir los nuevos lazos del arte con la tecnología de los años sesenta y setenta, por lo que apoyó a la corriente Mec Art (Mechanical Art). En la década del noventa, ante la explosión de las nuevas tecnologías y del ciberespacio, su visión por demás humanista interpretaba las mutaciones, la irrupción de nuevos soportes y nuevas sensibilidades plásticas. No hay caso, en su paso por nuestro mundo, Pierre Restany dejó varias huellas imperecederas en la teoría del arte del siglo XX que se proyecta en la del XXI.

 

ACERCA DEL AUTOR

Nació en Amélie-les-Bains, en el Piríneo, en 1930. Pasó su niñez y su adolescencia en Casablanca (Marruecos). A los 18 años, se afincó en París para preparar estudios en la Universidad. Viajó a Milán, que desde entonces sería su segunda ciudad de adopción. Publicó sus críticas de arte desde 1952 en las revistas Domus de Milán, en las parisinas Cimaise y Planeta (dirigida por Louis Pauwels). En 1960, inventó el concepto y la corriente de “nuevo realismo”, organizando exposiciones colectivas, dando conferencias y oficiando de curador de muestras internacionales. Al final de su vida, orientó su reflexión a la fractalización objetiva y subjetiva de la imagen, a los problemas de la estética ligados al urbanismo. Publicó muchas obras sobre arte.