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Literatura
01 11 2010
El amor según cuatro poetas por Francisco Garzón Céspedes
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El autor ha planteado esta pregunta a los cuatro poetas latinoamericanos: ¿Cuáles son los riesgos, las dificultades, los criterios que enfrenta una relación de amor?

CLARIBEL ALEGRÍA: El amor es un espejo. Uno se ve a sí misma reflejada en los ojos del amante. Es un riesgo muy serio porque en esa doble imagen uno puede a veces medir el corto paso que hay entre la imagen idealizada y la desilusión. El espejo es frágil, una sola palabra irremediable puede romperlo. En algún poema lo comparo a un acuario protegido y tibio, expuesto a los pedruscos.

Una relación de amor duradera es muy difícil porque sólo se puede conseguir luchando a diario contra el egoísmo propio, la incomprensión, las divergencias de actitudes y opiniones que pueden causar el alejamiento entre dos personas.

Los criterios son sencillos: la afinidad, el deseo de entender y ser entendido porque el otro es tan importante como uno mismo, la confianza absoluta basada en el conocimiento íntimo del carácter del otro, el compañerismo, los valores compartidos y la curiosidad insaciable de explorar cogidos de la mano este mundo insólito y fugaz.

LILIAM JIMÉNEZ: Yo creo que el amor es transitorio cuando no hay madurez en la pareja. Las dificultades serán múltiples. Y los abismos se alzarán en el pecho. El amor es un libérrimo sueño y una lumbre que se necesita mantener. Para ello es indispensable tener inteligencia, corazón y sexo. El amor tampoco es sólo entrega de los cuerpos. Hay algo más intenso en la conciencia: despojarse de egoísmos, de vértigos de celos y de angustias. La compenetración de dos en uno es importante. Hay que tratar de llevar a término esa hazaña aritmética.

Digo amor y digo cicatrices y heridas que se abren y una escuela en el campo y un verso almibarado y una tarde de abril pero también.

ALEJANDRO ROMUALDO: El amor es una entrega total y desinteresada. Asume todos los riesgos y dificultades. Cuando las razones del corazón se imponen, avasallan irresistiblemente prejuicios y barreras de toda clase. Por eso dicen que se pierde la cabeza o la razón. Las historias de amor están llenas de lágrimas, pero también de sangre, de suspiros y puñales. El amor de Romeo, de Otelo, de Dante, estremece las páginas de la literatura amorosa con más violencia que una tempestad. No son máquinas calculadoras las que aman: son los seres humanos, que se elevan o se arrodillan, que vuelan o se arrastran. No hay estatutos para amar, no hay código, sólo una ley: la del corazón que abre su capullo a sangre y fuego en su figuración irresistible o irreversible.

Por el amor vivimos, existimos, pero de amor también se muere. Muchas alas cercenadas hay en los campos de batalla, muchas alas quebradas en el pecho de los seres humanos. Pero la altura conquistada prevalece como un trofeo en la victoria o una lámpara en la soledad. Su iluminación magnética derrota las tinieblas. Y como en todo combate, en el amor hay riesgos, peligros, emboscadas y dificultades. Pero sacamos la cara, o el corazón, avanzamos apasionadamente, así lo dictan sus órdenes supremas. Quien se detiene ante las piedras del camino, sucumbe. No entiendo de otra manera los criterios del amor, vertiginosos y contradictorios.

Sé que la cabeza fría debe prevalecer en nuestro mundo convulso, pero ¿quién se atreve a tirar la primera piedra a un corazón ardiente? 

MARIO BENEDETTI:

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte 

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte 

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
     viceversa

(De “Viceversa”, Poemas de otros, 1974).

 

ACERCA DEL AUTOR

BIO: Francisco Garzón Céspedes (Cuba, España), escritor, periodista, hombre de la escena, fundó en 1989 la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE) y el Movimiento Iberoamericano de este arte en 1975. Lleva casi 50 años con la literatura, el teatro, el periodismo (tres de sus libros son de entrevistas) y la oralidad artística. Ha colaborado con instituciones de tres continentes. Desde los ochenta ha dirigido eventos iberoamericanos de oralidad escénica en diferentes países y, en la actualidad, en España Cuba, Estonia, Finlandia, Suiza y Uruguay. Es Premio Iberoamericano “Ollantay” y tiene varios Premios Nacionales de Literatura.