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Director: Héctor Loaiza
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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Narrativa
1 4 2011
Futuro (cuento) por Azucena Galettini

Parada frente a la puerta del departamento, busca la llave en la cartera. Él se adelanta para abrirle, pero ella llega antes.
—Todavía puedo abrir la puerta —dice.
—Sí, amor, ya sé. Pero no deberías cargar ese bolso. Te dijeron que no lleves nada pesado.
—Es una cartera, no un bolso —dice ella y abre la puerta.
El sol entra por la ventana abierta. Ilumina todo el living. Ella se sienta en el sillón y toma el teléfono inalámbrico.
—¿Por qué mejor no descansás? —dice él.
Ella ni lo mira, marca el número.
—Sí, ya llegamos —dice—. Sí, lo de siempre. —Se saca los zapatos—. ¿Y qué si fue más tiempo? Lo perdí igual, ¿o no? —Sube las piernas al sillón—. No, no va a haber próxima vez. —Él, que estaba yendo hacia la cocina, se da vuelta y la mira—. Sí, estoy bien. Estoy perfecto, mamá. Cansada. —Se masajea los pies, como si le dolieran—. No, no, cualquier cosa te llamo.
Se despide y corta.
—¿Para qué hablás ahora de si vamos a seguir probando o no? —dice él.
Ella se levanta y va hacia la cocina, pasa delante de él como si no estuviera ahí. Los platos del almuerzo siguen en la mesa. Tira a la basura los restos de comida. Pone los platos en la pileta y abre el agua caliente.
—Va ser mejor que te vayas a acostar —dice él. Ya está dentro de la cocina, se acerca hasta estar parado al lado de ella—. Sabés que no es bueno que estés parada haciendo cosas. —Ella sigue lavando como si no lo escuchara—. Me encanta... ahora vas a hacer como que no existo.
Ella gira la cabeza y lo mira; tiembla. Con suavidad él le corre un mechón de pelo que le cae sobre la cara y se lo pasa por detrás de la oreja.
—No estoy mal —dice ella. Él trata de darle un beso en el cuello pero ella se corre. Se vuelven a mirar—. Yo no estoy mal —repite.
Él se aleja, se apoya en el marco de la puerta y la mira con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Yo no estoy mal —repite por lo bajo, con el mismo tono que ella usó.
—¿No me crees?
—No.
Ella va a una de las alacenas, saca dos copas largas y después, de la heladera, una botella de champagne que apoya con fuerza en la mesada.
—¿Qué hacés? —dice él—. Eso era para festejar.
—Ya no va a pasar. Festejemos ahora.
—Festejar ¿qué? —dice él y de un golpe cierra la alacena.
—¿No vas a abrir el champagne? —dice ella—. Entonces lo abro yo.
Toma la botella y manipula. Hace un gesto de dolor, como si hacer fuerza le costara. Él le saca la botella y hace saltar el corcho. El champagne se desborda, mojándole con espuma las manos. Deja la botella en la mesa y ella la toma. Sirve en las dos copas y le da una a él.
—Por la maravillosa vida que nos espera —dice ella, y se acerca para brindar.
 Él deja su copa en la mesa con brusquedad y sale de la cocina. Ella deja la suya al lado de la otra, y se queda mirando cómo el sol las ilumina. Luego, toma las dos copas, vacía el champagne en la pileta, toma la botella y hace lo mismo. Deja el agua corriendo, para que limpie todo, y sale de la cocina.

acerca del autor
Azucena

Azucena Galettini nació en Buenos Aires, Argentina, en 1981. Es Licenciada en Letras (Universidad de Buenos Aires) y se desempeña como traductora, correctora e intérprete para diversas editoriales, empresas y medios gráficos. Sus relatos y artículos han sido publicados en revistas digitales y de papel en la Argentina, Chile, México y España. En 2006, el Fondo Nacional de las Artes distinguió a su libro de cuentos "Lo único importante en el mundo" con una mención y en 2010 lo publica la editorial El fin de la noche.