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Desde 2001, difunde la literatura y el arte — ISSN 1961-974X
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Narrativa
2 12 2010
Continum y mundo de cromo por Ricardo Juan Benítez

Continuum

Era imposible saber cuantos tiempos habían transcurrido desde su encierro. No sólo por que la capucha le impedía ver los cambios de la luz solar. Sus interrogadores no dejaban de atormentarlo jamás. Primero le hundieron la cabeza en agua helada hasta que casi desfalleció. Luego recibió una feroz golpiza. Ya no sentía las costillas de tanto dolor.

—¿Dónde está Germán? —la voz lo aturdía—. Mejor hablá…

Aquellos tipos no iban a entender nada de tiempos continuos y simultáneos. De realidades paralelas ni de física cuántica. Jamás habrían oído mencionar la palabra continum.  Sus menesteres eran otros.

¿Cómo podía explicarles que Germán estaba en otro plano temporal tratando de impedir la nevada de copos mortales? ¿Cómo podrían entender que él no era la misma persona que habían arrojado dentro del calabozo?

—Estuvimos en el chalet de Vicente López —siguió implacable la voz—, no había rastros ni de él, ni la esposa y las hijas ¿Dónde están?

Le arrancaron el traje aislante y lo arrojaron sobre un duro camastro. La corriente eléctrica lo azoto desde la raíz del cuero cabelludo hasta la planta de los pies. Se arqueó mientras trataba de maldecir a través de la mordaza y los espumarajos de saliva.

—¿Dónde están? —la voz sonaba amistosa— ¿No querés salir vivo del Vesubio?

Él presintió que quizá estaban en aquel mismo punto del espacio, pero en otro plano dimensional. Germán y los suyos. Lejos de la amenaza de los Ellos y los Mefistos.  A salvo de los temibles Cascarudos y Gurbos.

—¿Vas morir por nada? —ahora se notaba la cólera en la voz— ¿Vos estabas con los otros? ¿Con Favalli,  Lucas y Polsky? ¿Quién sos vos?

—Juan Salvo —mascullo por entre sus labios tumefactos—, me dicen Eternauta.

 

 

Mundo de cromo

Y la distancia se abrirá/y desde la luz volará/cónica y rauda flecha
acariciando mis días de silencio
días de silencio, días de silencio.”

Días de silencio, Luis.A.Spinetta de “Mondo di cromo”

 —¿Dónde demonios estaba Dios cuando todo se fue al diablo? ¿Echando a suertes nuestra suerte? —sabía que era inútil quejarse, pero tampoco era tiempo de plegarias.

Si encorvaba algo mi cuello podía ver el agujero azulado en el centro de mi pecho. Desde las luces sobre mi cabeza bajaban cientos de cañerías que se introducían en algún punto de lo que quedaba de mi cuerpo. Algunos tubos llevaban sustancias que me mantenían con vida, otros me alimentaban y los restantes me daban una falsa sensación de bienestar.

El viento entreabrió parte de la tela de la carpa que servía de quirófano de campaña. Afuera había cientos de toldos agitados por un viento cálido y rojizo que recordaba al Sirocco, ese céfiro ardiente y arenoso que llegaba de África hasta más allá de la Cerdeña. Este soplo traía arenisca y radiaciones en partes iguales.

Una voz metálica comenzó el conteo para realizar la operación, Toda la sala de intervenciones estaba robotizada. Eran máquinas que dirigían otras máquinas. Sus eficientes brazos hidráulicos colocaron en posición una especie de armadura que pasaría a formar parte de mi organismo. O viceversa.

Una vez concluida aquella manipulación de ingeniería biónica estaría listo para volver al combate. Pero con una ligera diferencia; estaría en el bando que iba ganando.

acerca del autor
Ricardo Juan

Ricardo Juan Benítez, Buenos Aires (Argentina), 1956. Escritor, poeta y crítico cinematográfico. Publica con asiduidad en diferentes revistas digitales. Algunos de sus cuentos premiados: “Pleamar” (1er puesto, Letras Kiltras de México D.F.), “Los visitantes de Marte” (Mención de Honor, Premio Andrómeda de Ficción Especulativa 2009). Varios de sus relatos se encuentran en Proyecto Scherezade (Departamento de lenguas extranjeras de la Universidad de Manitoba, Winnipeg, Canadá). Su blog personal Cuentos y otras ficciones.