Cuando en el 2050 habrá 150 000 personas centenarias en Francia, según las previsiones de los demógrafos, cada vez será más difícil, en apariencia, retardar la carrera contra el tiempo. Fácil sin embargo para los softwares de retoque capaces de borrar en algunos clics arrugas y patas de gallina, disminuir o agrandar formas, hasta dar cuerpo a una cabellera, suprimir una papada poco agraciada al presidente de la República o una sortija de un gran joyero a una ministra en ejercicio. Traducción del francés: Neyla Ayala Alba (Sigue en la página interior)
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