Literatura
10 06 2020
Ernesto Sábato: el festín desconocido por Antonio Costa Gómez

Tenía mucha más fuerza y más garra que estos flatulentos de la era del tuit

Pensaba en el balcón en el coraje que tuvo toda su vida. Una vez le escribí que quería dimitir de todo. Me dijo que siempre había motivos para seguir luchando, aunque fuesen motivos ocultos. La propia vida esconde ocultas razones y no tiene por qué explicarse y controlarse todo. Otro día le dije que me iba a ir a París como un vagabundo. Me contestó que no se me ocurriera hacerlo, que París era una ciudad muy dura para sobrevivir y sobre todo en invierno. Él mismo sabía lo que decía porque una vez en los años treinta, cuando el mundo se le deshizo en pedazos con todo lo que creía, se vio fugitivo y solitario, sin creencia ninguna en la que cobijarse, durmiendo en los portales tapado por periódicos porque los periódicos abrigan mucho. Abriga más el papel que las doctrinas muchas veces, abriga más el cuerpo que las ideologías que pretenden explicar todo y quieren encarcelarlo.

La foto de la casa de Sábato en Santos Lugares (Provincia de Buenos Aires, Argentina) fue tomada por Consuelo de Arco.

Copyright: Antonio Costa Gómez

ACERCA DEL AUTOR
Ernesto Sábato

Ernesto Sábato nació en Rojas, provincia de Buenos Aires (1911) y falleció en Santos Lugares (2011). Hizo su doctorado en física y cursos de filosofía en la Universidad de La Plata. Trabajó luego en el Laboratorio Curie, en París, y abandonó definitivamente la ciencia en 1942 para dedicarse exclusivamente a la literatura. Ha escrito varios libros de ensayos sobre el hombre en la crisis de nuestro tiempo y sobre el sentido de la actividad literaria, Uno y el universo (1945), El escritor y sus fantasmas (1963), Apologías y rechazos (1979) y su última obra que puede considerarse como sus memorias, Antes del fin (1999). Publicó tres novelas: “El túnel” (1948), “Sobre héroes y tumbas” (1961) y Abbadón el exterminador (1974). En 1975, Sabato obtuvo el premio de Consagración Nacional de la Argentina y un año más tarde se le concedió el premio a la Mejor Novela Extranjera en Francia por “Abaddón el exterminador”. Recibió el premio Cervantes en 1984, máximo galardón literario otorgado a los escritores de habla hispana.