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Narrativa
02 02 2017
El viejo y el alba por Ricardo Juan Benítez

Más allá del sujeto atormentado, más allá del dolor, la memoria del viejo tiene un orden con un destino anunciado. Se acumulan imágenes, detalles del pasado, del presente (casi un mero inventario). No es una acumulación de recuerdos sino de pérdidas. La memoria va armando el pulso de la historia que desde la primera línea anuncia la pesadez del pasado en el presente, “El viejo no dormía como cuando era joven”, las “ensoñaciones desasosegadas” no dejaron ir lo que tenía que partir, lo ataron a las sombras. El vuelo de la piedra ya no interesa, solamente importa la caída. No se asume que lo que se fue en una fase de la vida no se repite. En ese estado, es difícil que algo nuevo ocurra. Se ha sellado el destino. Solamente queda la dolorosa espera de la “compañera de juegos”, la “batalla final”, simplemente la muerte. Ni siquiera Miss Mary es un agujero de luz en su oscuridad. La vida le ha sido difícil, dolorosa, el agobio de su cuerpo lo liquida, pero por sobre todo su soledad, su lejanía del Otro, el ama(ble), el que acompaña, siempre que uno se deje acompañar. Es un personaje “caído”, la historia sufrida del ayer, lo liquida, ya no hay primavera posible. Sucumbe ante lo que le habla su propia alma. Eduardo Escalante.

Copyright: Ricardo Juan Benítez

ACERCA DEL AUTOR
Ricardo Juan Benítez

Ricardo Juan Benítez, Buenos Aires (Argentina), 1956. Escritor, poeta y crítico cinematográfico. Publica con asiduidad en diferentes revistas digitales. Algunos de sus cuentos premiados: “Pleamar” (1er puesto, Letras Kiltras de México D.F.), “Los visitantes de Marte” (Mención de Honor, Premio Andrómeda de Ficción Especulativa 2009). Varios de sus relatos se encuentran en Proyecto Scherezade (Departamento de lenguas extranjeras de la Universidad de Manitoba, Winnipeg, Canadá). Su blog personal Cuentos y otras ficciones.