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Poesía
02 02 2017
Testimonios poéticos de la soledad humana de Sergio A. Ortíz

Hay un acercamiento a una lírica que nos revela un mundo de desesperanza (“guardo las páginas agotadas de mi vida”), pérdida de identidad (“suero hecho en América, mezclado en Laos y enviado de vuelta a su sitio de origen”), carencia de orden (“El silencio taconea a través del desorden”), las dificultades para ser un hombre en un mundo de intercambios (“el cuerpo, desarraigado y derecho, un doblez de súplicas liberadas…”), una naturaleza humana disminuida (“Mi petróleo es inofensivo, excepto por el rastro de pobreza que deja”). Su poesía refleja la percepción de la existencia no afortunada (“soy una herida negra, lo que queda después de haber firmado el contrato…”), su realismo no deja de impactar, intenta describir, explicar, pero sobre todo enfrenta su realidad desde lo endeble y temporal de su existencia. El ser humano solo, con el pesar de su existencia finita, procura su sobrevivencia emocional e intelectual para encontrarle sentido a la vida, e intentar, a partir de ella explicar la propia (“Aquí estamos en el Jacuzzi preparando un baño de burbujas para dos…”). Impactan los versos: “En el día del destierro, te quedaras desnudo, nadando en las tuberías oxidadas de aguas residuales.” Compartir el mundo con el otro no es algo fácil (“Sin ti en casa este amor es un tirón estirado hasta que se afloja…”). El poeta logra involucrarnos con la intensidad de lo que se nos pronuncia: “lento desgarrar de mi tibia negrura…”. Eduardo Escalante.

 

Copyright: Sergio A. Ortíz